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El 31 de mayo de 1969, el ingeniero de sonido canadiense André Perry recibió una llamada de un alto ejecutivo de Capitol Records Toronto. Había en Montreal un artista de primer nivel que solicitaba a un experto en grabación que fuera a su cuarto de hotel a grabar lo que sería su nueva canción.

Siendo Capitol Records el distribuidor de Apple en Canadá, para ellos era sumamente importante que este VIP, John Lennon, fuera atendido por un profesional experto y con un equipo de grabación de última generación.

John y Yoko habían iniciado su segundo bed-in en la suite con el número 1742 del hotel Queen Elizabeth de Montreal el 26 de mayo de 1969 con el propósito de seguir convirtiendo su luna de miel en una serie de protestas en pro de la paz y en contra de la Guerra de Vietnam.

Para el 31 de mayo, ambos se sentían exhaustos por haber estado literalmente en la cama más de cuatro días y haber dado un promedio de 150 entrevistas por cada uno. Y fue justo en ese momento en el que John decidió hacer que la canción que había estado componiendo durante ese tiempo saliera al mercado en poco tiempo como una grabación profesional.

El reto no era fácil y André Perry lo entendió desde el primer momento. Para empezar, su equipo de grabación de 4 tracks se encontraba en Ottawa para un trabajo previo que le habían solicitado. Por lo mismo tuvo que rentar uno portátil en los estudios de la RCA Victor, su competencia en ese momento.

Armado con éste además de cuatro micrófonos y dos bocinas, Perry llegó al cuarto del hotel sólo para descubrir que el sonido no iba a ser el adecuado. A pesar de ser una suite, el techo tenía una altura de 2.5 metros y, peor aún, era de tablaroca, un material que crea superficies paralelas y genera ondas estacionarias. Así, si alguien aplaudía, en la grabación se escucharía una reverberación como un zumbido.

André Perry y John Lennon

Su encuentro con John resultó ser agradable. Lejos de intentar imponer su punto de vista sobre cómo llevar a cabo la grabación, el Beatle permitió que Perry tomara las decisiones que consideró necesarias para el proceso de grabación.

Alrededor de la cama había de 35 a 40 personas esperando ser parte de la grabación. Entre ellos se encontraban el comediante estadounidense Tommy Smothers, que tocaría la guitarra acústica en acompañamiento a la de Lennon, el autor Timothy Leary, su esposa Rosemary, el activista Dick Gregory, el poeta Allen Ginsberg, el rabino Abraham Feinberg, el DJ británico Roger Scott, la cantante Petula Clark y el portavoz de Apple, Derek Taylor, entre otros. La mayoría de ellos se encontraban leyendo la letra de la canción, que había sido escrita en cartulinas pegadas en las paredes de la habitación.

Después de dos ensayos rápidos la grabación se llevó a cabo. Perry asignó dos micrófonos a las guitarras y a la voz de John y colocó los restantes en los bordes de la cama para las voces de las ya aproximadamente 50 personas en el momento dentro de la suite. Las percusiones originales vinieron de voluntarios que abrían y azotaban las puertas del closet de manera rítmica.

Al finalizar la grabación, Perry volvió a su estudio para escuchar el resultado. Quedó horrorizado por lo que escuchó. Mientras que la voz de John y el sonido de las guitarras eran de buena calidad, los coros simplemente no servían.

“La voz de Lennon era magnífica, la energía era genial y las guitarras sonaban de maravilla, así que sabía que habíamos captado algo especial. Pero el conjunto de las voces no era bueno, se escuchaban voces entonadas y la mayoría de ellas no tanto. Así que, como productor, dupliqué la cinta, le llamé a algunas personas y les pregunté si querían venir al estudio para grabar algunas voces adicionales en un disco de John Lennon.

No quería una interpretación pulida que sonara a coristas profesionales haciendo armonías vocales. Lo que quería reproducir era lo que creí que Lennon oía en su cabeza y el sonido que percibía en la sala. Grabamos varias pistas adicionales y luego mis amigos se marcharon. Como también soy baterista, busqué un cubo de basura de plástico e hice el clásico sonido seco de The Beatles golpeándolo; poco a poco fui construyendo el ritmo y le añadí un efecto de eco de cinta”.

Tras haber pasado toda la noche intentando salvar la grabación, Perry se dirigió nuevamente en la mañana siguiente a la suite del hotel con la grabación original y la copia mejorada por él.

«No sirve, ¿verdad?», le preguntó John. Perry le respondió que si bien las voces de las personas que estuvieron en la suite sonaban terriblemente, la voz de John había salido muy bien. Le mostró las cintas con la grabación original y aquella en la cual había mezclado los nuevos coros y ritmo.

“O tomas la que yo grabé o te llevas la original a los estudios Abbey Road y haces lo que quieras con ésta”, agregó.

Después de escuchar ambas tomas, John se inclinó por la nueva mezcla.

Unas semanas después André Perry recibió una llamada del presidente de Capitol Records Toronto. “André, no vas a creer lo que nos acaba de llegar de Inglaterra. No sólo usaron tu versión de la grabación sino también te dieron crédito en el disco”.

Y ese crédito equivalía a una tarjeta de presentación incluida en un disco de un Beatle. Un enorme gesto de aprecio por parte de John Lennon.

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