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“Desde que tuve uso de razón, siempre quise ser un gángster”. Henry Hill (Ray Liotta) – Goodfellas

 

Goodfellas o Buenos Muchachos, como se le tituló en México, es una película policial estadounidense y una epopeya de gánsteres dirigida por Martin Scorsese basada en una adaptación del libro de no ficción Wiseguy de 1986 de Nicholas Pileggi, quien coescribió el guión con Martin Scorsese. La película sigue el ascenso y la caída del socio de la familia criminal Lucchese, Henry Hill, y sus amigos, durante el período de 1955 a 1980. Goodfellas es a menudo considerada una de las mejores películas de todos los tiempos, tanto en el género criminal como en general.

La película es un reflejo auténtico, intenso y frenético de más de 25 años en la vida de la sociedad norteamericana y del lado oscuro que siempre existe en dicha sociedad.  La banda sonora es una enorme colección de más de 44 canciones que es en sí misma una crónica esquelética de la música popular urbana en el periodo descrito. Desde el inicio del film con la primera canción de Tony Bennett hasta la última canción de Sid Vicious, la música queda indisolublemente ligada al impacto, el ritmo y la trama de la película. En ocasiones, la música está tan completamente sumergida en los personajes que se establece un paralelo con las vidas de los músicos y los personajes de la película.  La minuciosidad de la experiencia, la pasión y la intensidad en la elección de la música crean una delicada obra maestra en la banda sonora.

La trama de la película comienza en 1970 con un apuñalamiento excepcionalmente espantoso que se liga musicalmente con un toque de metales de Rags To Riches de Tony Bennett, posteriormente retrocede hasta 1955. Lo que sigue es la narración de Henry Hill, compartida a lo largo de la película con su futura esposa Karen, sobre su iniciación en la mafia de Brooklyn y de su lenta pero inexorable caída en todos los aspectos. En cuanto a su periodo en la mafia, su frase «Fue una época gloriosa«, de parte de Hill, hace alusión a su aprendizaje en el fomento de bienes robados, juegos de azar e incendios provocados. Esta gloria percibida, con todo su dinero y respeto provocados por el miedo, está personificada por el entonces mentor de Hill, su futuro socio y, finalmente, su enemigo más temido, Jimmy Conway.

Junto con su socio Tommy DeVito, Hill y Conway emergen como tres de los trabajadores más duros de un equipo extremadamente lucrativo que se especializa en secuestrar camiones en ruta desde el aeropuerto de LaGuardia en New York.  Lo único que les importa a Hill y sus compinches es la recompensa, no son conscientes de las implicaciones morales y sociales de sus acciones.

Cuando Hill tiene poco más de 20 años, conoce a su futura esposa, Karen. La atracción de Karen por el estilo de vida del “sabio” Henry se describe en su narración de su relación. Después de que Henry golpea con una pistola a un antiguo novio de Karen que la maltrata, ella explica la emoción que siente: “Estaba realmente emocionada. Me encantó que Henry hubiera hecho todo esto por mí.  Otras hubieran salido corriendo, a mi me excitaba”.

La crítica aclamada del drama criminal de Martin Scorsese continúa creciendo desde su estreno en 1990. Reconocida por su dirección y las actuaciones del elenco, uno de los legados perdurables de la película es la banda sonora musical. El atractivo inocente de la música pop de los años cincuenta se sitúa en los años de formación de la vida de Henry como criminal. Por el contrario, a medida que avanza la película, el uso que Scorsese hace de la música rock de los años 1960 y 1970 es apropiado para la rápida espiral descendente de Henry. La mezcla deliberada de música popular en la película resalta la popularidad de la práctica de la banda sonora recopilatoria.

El score de Goodfellas representa un estilo que a partir de ese momento sería imitado por otros directores. Aunque la película se estrenó en 1990, el enfoque de Martin Scorsese al seleccionar música preexistente se adhiere a una práctica que se hizo prominente en el cine estadounidense a fines de la década de 1960. El proceso creativo relacionado con la selección musical es un elemento importante en la producción para muchos cineastas. El uso que hace Scorsese de la música en su obra es reconocible por la gran cantidad de material. La banda sonora oficial de Goodfellas publicada por Atlantic Records y Warner Music Group consta de doce grabaciones. Sin embargo, como de mencionó, la película presenta un total de 44 canciones. Dado que la narrativa de la película abarca cuatro décadas, Scorsese estableció una regla según la cual la película solo contendría música que se escuchara en ese momento.

De las canciones incluidas en Goodfellas, seis se utilizan durante la secuencia titulada “May 11, 1980 – 6:55 AM” que dura aproximadamente siete minutos. Aquí, Scorsese presenta una mezcla ecléctica de canciones de rock con cortes de salto desorientadores. Este enfoque imita el estilo de vida desordenado de Henry.  Abriendo con la destacada introducción del bajo de Harry Nilsson de Jump into the Fire, la secuencia presenta fragmentos rápidos de Memo from Turner de Mick Jagger y Mannish Boy de Muddy Water. Scorsese transmite una energía maníaca al presentar la agitada agenda de Henry; drogado; hace negocios con drogas, tiene que preparar la cena para su familia y todo ello mientras está bajo vigilancia del FBI en un helicóptero, lo que se descarta como un delirio paranoico. Además, el ritmo estimulante de la secuencia presenta What is life? de George Harrison. Junto con usos rápidos de Magic Bus de The Who y Monkey Man de The Rolling Stones. Scorsese cierra la secuencia con el reprise del memorable instrumental de Jump into the Fire de Nilsson. La sincronización musical de Scorsese está a la vista, a menudo haciendo saltos en ritmos y crescendos específicos. El uso que hace Scorsese de la música demuestra un tratamiento delicado. Hay un propósito para cada canción; elevando las acciones de los personajes que solidifican las preocupaciones temáticas de la película sobre la violencia y el exceso.

Scorsese y su editora de mucho tiempo, Thelma Schoonmaker, se aseguraron minuciosamente de que los cambios de ritmo de la música coincidieran con los cortes clave y que las letras se adaptaran a la acción en pantalla y llegaran en el momento ideal. El resultado es un viaje emocionante y sin aliento. A continuación 4 grandes momentos musicales en el film, en orden cronológico:

Rags To Riches – Tony Bennett

Qué manera de empezar una película. Nos dicen que es New York, estamos en 1970 y que lo que estamos a punto de ver está basado en una historia real. Luego nos unimos a un exhausto Henry Hill que lleva a sus compinches Jimmy Conway (Robert De Niro) y Tommy DeVito (Joe Pesci) a casa en la madrugada. “Los buenos muchachos” escuchan golpes secos y se detienen para ver qué pasa. Mientras Henry se prepara para abrir la cajuela, Tommy saca un cuchillo, que más tarde descubrimos que consiguió en la casa de su madre en el camino. Cuando la cajuela se abre, vemos a un hombre ensangrentado envuelto en manteles suplicando por su vida a quien Tommy apuñala repetidamente (con efectos de sonido espantosos). Jimmy dispara cuatro tiros al cuerpo antes de que Henry dé un paso adelante y, mediante voz en off, diga: “Desde que tuve uso de razón, siempre quise ser un gángster”. El final de la última palabra es seguido inmediatamente por el sonido combinado del portazo al cerrarse y el estallido de las notas iniciales de trompeta de Rags to Riches.

 

Then He Kissed Me– The Crystals

Henry, a sus 21 años, ya está inmerso en el inframundo y saliendo con la bella Karen (Lorraine Bracco). Ella lo acompaña al Copacabana, donde la influencia de Henry se hace evidente cuando evitan la larga cola de entrada y entran por una entrada lateral. Entran al club a través de las cocinas: el personal saluda a Henry en todo momento y un mesero tiene una mesa colocada de improviso justo al frente del escenario especialmente para ellos. Para enfatizar la entrada privilegiada de Henry, Scorsese la captura como un gran clip ininterrumpido de tres minutos que comienza afuera en el auto de Henry y termina con el comediante Henny Youngman en el escenario.

 

Frosty the Snowman – The Ronettes

Es Navidad y Henry y sus compinches acaban de llevar a cabo el «atraco a Lufthansa», un robo de 6 millones de dólares en el aeropuerto John F. Kennedy. Jimmy ha aconsejado a todos los involucrados que mantengan un perfil bajo mientras la policía los mantiene a bajo escrutinio. Esto incluye no comprar nada ostentoso que pueda llamar la atención. ¿Pero qué es lo que ocurre? Poco después, en una fiesta, Johnny Roastbeef (Johnny Williams) llega con su prometida y un Cadillac nuevo. Basta decir que Jimmy no está contento. Esto es antes de que Frankie Carbone (Frank Sivero) aparezca con su esposa envuelta en un abrigo de visón, lo que lleva a Jimmy al límite.

Es una escena de alta tensión, y De Niro furioso como sólo él puede hacerlo, es fondeado con un tema musical perverso (y hilarante) de Frosty the Snowman de The Ronettes. Cuando Johnny entra, escuchamos la frase inicial: «Frosty, el muñeco de nieve, era un alma alegre y feliz«, un precursor oscuramente irónico del futuro amargo humor de Jimmy.

 

Sunshine of your love – The Cream

Como se comentó, Jimmy es un manojo de nervios y estrés al tratar de mantener bajo control a los implicados del robo de Lufthansa y la presión de Morrie por obtener su parte del botín se está volviendo una piedra en el zapato. Llega el momento en que Jimmy mira a lo lejos a Henry tratando de hacer entrar en razón a Morrie sobre saber esperar y no hacer imprudencias. El riff de Sunshine of your love suena en el momento que Jimmy llega a la conclusión que terminó el periodo de querer hacer las cosas “por las buenas” y decide comenzar a eliminar a los cómplices del robo para no correr riesgos innecesarios. Le comunica a Henry su plan y le pide lleve a Morrie a una reunión “de amigos” donde piensa cerrar ese problema.

 

Los cuatro ejemplos anteriores nos demuestran las razones por la que las selecciones musicales de Scorsese –junto con la magistral edición de Schoonmaker– son tan cruciales para el ritmo frenético de Goodfellas. Los 145 minutos del filme pasan volando a un ritmo vertiginoso, reflejando la vida mafiosa de Henry y no se puede subestimar la influencia de la banda sonora de Goodfellas. Las películas que siguieron, en particular Pulp Fiction (1994) de Quentin Tarantino y Boogie Nights (1997) de Paul Thomas Anderson, siguieron el mismo estilo y demostraron el resurgimiento de la música preexistente en las películas producidas en los años noventa.

A menudo Casino de 1995, es considerada una pieza complementaria de Goodfellas y muestra una sensibilidad musical similar, que nuevamente es una característica notable en uno de sus trabajos posteriores del director que fue The Wolf of Wall Street (2013). El legado musical de Goodfellas radica en la capacidad de Scorsese de integrar música popular preexistente de modo quirúrgico  para enriquecer una saga criminal inolvidable. Un esfuerzo tan creativo que produjo una banda sonora memorable ejemplificada por una coherencia que pone en primer plano una narrativa colorida donde los “malos” resultaron ser los héroes de la película. Si aún no la han visto, vale la pena dedicarle un fin de semana para disfrutar el gran score de las 44 canciones elegidas que se insertan magistralmente en las escenas memorables de este film

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