No hay duda alguna de que Elton John es una de las figuras más importantes del rock-pop (si así se le quiere llamar). Con una carrera sólida, durante la década de los setenta y ochenta, el músico británico dominó las listas de popularidad en ambos continentes, no sólo con sus sencillos sino también con sus álbumes, cada uno de los cuales ocupó lugares privilegiados en los charts. Obras como Don’t Shoot Me I’m Only the Piano Player (1973), Goodbye Yellow Brick Road (1973) y Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy (1975) llegaron al primer lugar en las listas de Estados Unidos y del Reino Unido. Además, en sus conciertos llamaba la atención por los estrafalarios disfraces que utilizaba, todo dentro de un contexto en el que dominaban el glam rock y el progresivo. Por supuesto, no se le debe quitar mérito a su gran compañero, el letrista Bernie Taupin, responsable de los discos y canciones más exitosos del pianista.
La relación de Elton John con México se inició en el lejano 1992, cuando en noviembre visitó por primera vez la Ciudad de México. El lugar que acogió su espectáculo fue el Estadio Azteca, en dos fechas; el músico venía promoviendo el álbum The One (1992). Posteriormente regresó en 2001, año en el que tocó en un evento en el Castillo de Chapultepec y en el Auditorio Nacional. También recordamos su concierto en Chichén Itzá y otro más en el estadio Luis “Pirata” Fuente en 2010 en el estado de Veracruz, así como sus recitales en los que estuvo acompañado únicamente de Ray Cooper en el Auditorio Nacional en 2012. Ahora, catorce años después, Elton John regresó a México en una extensión de su gira de despedida Farewell Yellow Brick Road, iniciada en 2018.
En noviembre de 2022, Elton John se despidió de los escenarios norteamericanos con dos conciertos en Los Ángeles, dentro del Dodger Stadium (con transmisión por la plataforma Disney+). En el Reino Unido dio el adiós en uno de los festivales más importantes de la música, Glastonbury, en junio de 2023, mientras que su último concierto en Europa tuvo lugar el 8 de julio de ese mismo año.

Luego de un largo periodo de ausencia —en el que Elton John tuvo problemas de salud y aprovechó para descansar—, se pensó que el artista ya no regresaría a los escenarios y, sobre todo, a las giras. Sin embargo, nos sorprendió a todos con su inclusión como headliner en el festival Rock in Rio de Brasil, celebrado el 7 de septiembre, y sobre todo con el anuncio de los conciertos en la Ciudad de México los días 2 y 3 de octubre en el Estadio Banorte (antes Azteca). Como dato curioso, Elton John ofreció un breve recital en Londres el 28 de septiembre para inaugurar el Apple Music Hall, un recinto ubicado en la antigua central termoeléctrica Battersea Power Station, cerca del río Támesis —para mayor detalle, es el inmueble que aparece en la famosa portada del álbum de Pink Floyd Animals (1977)—, con capacidad para 600 personas.
Elton John llegó a la Ciudad de México para ofrecer su despedida de este país, que ha sido testigo de conciertos inolvidables y del enorme talento de esta leyenda de la música. El Estadio Banorte fue el marco perfecto para este par de shows, el mismo lugar que recibió al artista británico hace 34 años. Farewell to Mexico, nombre del espectáculo, arrancó con puntualidad inglesa poco después de las ocho de la noche e inició el viaje por la historia musical del artista con sus grandes clásicos, que han deleitado a varias generaciones. Ese viernes 2 de octubre, el público acudió a la cita sin importar el clima que amenazaba con lluvia (y finalmente llovió).
Funeral For a Friend / Love Lies Bleeding abrieron el concierto. Elton John, vestido con un traje blanco y ya alejado de los vistosos vestuarios de sus recitales setenteros, continuó con otra canción de Goodbye Yellow Brick Road, Bennie and the Jets, y luego nos llevó a la década de los ochenta con otro éxito: I Guess That’s Why They Call It the Blues. La gente ovacionó cada una de las canciones y, para recordarnos su primera visita a México en 1992, John tocó The One.

Pese a volver a sufrir a los vendedores de bebidas y alimentos que gritan por encima de la música y se colocan frente al público, seguimos disfrutando de los éxitos de Elton John cuando se escucharon las notas de Tiny Dancer («blue jean baby, L.A. lady… Hold me closer, tiny dancer…»). Durante Honky Cat, en las pantallas se proyectaron algunas escenas de la película Rocketman. La siguiente canción de la noche fue precisamente Rocket Man (I Think It’s Going to Be a Long, Long Time); la gente dio un gran aplauso y se entregó por completo al artista. Elton John sigue teniendo una voz fuerte que llenó completamente el Estadio Banorte en temas como Levon, Sorry Seems to Be the Hardest Word, Someone Saved My Life Tonight (las pantallas se adornaron con una animación surrealista de Captain Fantastic) y Have Mercy on the Criminal.
Durante el concierto ocurrió un incidente cuando Elton John llamó la atención al público de las primeras filas, pero esto no impidió que tocara solo con su piano la canción homenaje a Marilyn Monroe, Candle in the Wind. Nuevamente ingresó el grupo integrado por los incansables Ray Cooper en las percusiones —quien recibió una gran ovación del público—, el guitarrista y director musical Davey Johnstone, el bajista Matt Bissonette y el baterista Nigel Olsson, quien acompaña al músico desde sus primeros conciertos, para continuar con Goodbye Yellow Brick Road, la conmovedora Don’t Let the Sun Go Down on Me y las rockeras The Bitch Is Back, Crocodile Rock y Saturday Night’s Alright for Fighting.
Para la parte final, Elton John interpretó el clásico resiliente I’m Still Standing; en las pantallas se proyectaron imágenes de toda su carrera. El pianista es un verdadero sobreviviente de un periodo oscuro y ahora vive para cantarnos que sigue de pie y aún ofreciendo conciertos. Un breve encore llegó y, tras unos minutos, Elton John salió para tocar Cold Heart, acompañado de manera virtual por Dua Lipa. Para cerrar esa noche, el músico ofreció esa hermosa balada rock que es Your Song (todo un himno dentro de su discografía). Con esto, Elton John cerró una promesa con el público mexicano: pese a tardar varios años, regresó para despedirse y lo hizo de manera extraordinaria. Sólo nos resta decir: gracias, Elton y sigue tu camino más allá de ese camino amarillo.












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