Seleccionar página

EL ANUNCIO

Era el año de 2001, Paul McCartney anunciaba el lanzamiento de un nuevo Álbum Driving Rain, mismo que estaría acompañado por una Gira por los Estados Unidos llamadas Back in the U.S., la gira tocaría exclusivamente la Unión Americana y ni siquiera Europa estaba contemplada para presentaciones. En lo personal, yo venía saliendo en aquellas fechas un trance difícil de mi vida personal, incluso debo de confesar que el nuevo álbum no me entusiasmó como en años anteriores. A mediados del año 2002, un rumor que parecía más que increíble empezó a recorrer el medio: Había la posibilidad de que la gira Back in the U.S. tocara México, cosa que un servidor dudó, pues si ni siquiera Europa tenía esta suerte, las probables fechas en México parecerían más bien una broma del día de los inocentes.

Finalmente y como un verdadero honor de parte de Paul hacia México el día 22 de agosto del 2002, el canal de TV CNI en Línea informaba de los conciertos de Paul McCartney los días 2 y 3 de Noviembre, Associated Press (AP) daba el aviso del Tour de Paul al cual nombraban “Driving México 2002” aunque erróneamente se publicó que vendría a finales de Noviembre, seguramente la agencia confundió las fechas del 2002 con las de 1993, precisamente del 25 y 27 de Noviembre. Finalmente en el noticiero Hechos de la Tarde de TV Azteca del día 29 de Agosto, en la sección de espectáculos fue transmitida una entrevista a McCartney, donde dijo que en ’93 prometió volver a México y ahora lo cumplía; y también nos dirigió una bendición en español, al decir: “México, que Dios los bendiga.»

OCESA, la misma empresa que lo trajo en 1993, emitió un boletín oficial el día 1 de septiembre (Curiosamente también en su primera visita, fue en el mismo día de septiembre pero del 93 el anuncio oficial), en donde se informaba de parte de Banamex y OCESA: preventa de boletos para clientes de Banamex del 5 al 12 de Septiembre.

Una sensación me invadió y despertó al beatlemano dormido por el letargo de los problemas que me habían abrumado esos últimos años, era una locura; sólo México estaba considerado además de Estados Unidos para esta gira (Japón se anexo después). Empecé a contactar a los viejos “soldados” de mi circulo beatle con quienes ya había asistido a los conciertos de la gira de 1993. Las circunstancias habían cambiado para nosotros en la vida personal, pero ahora Paul nos volvía a reunir.

El Internet a diferencia de aquel lejano 1993 ya estaba en boga. El estar durmiendo afuera de donde se venderían los boletos parecía práctica de la prehistoria y el día 5 de septiembre sin aglomeraciones y ni siquiera sin moverme desde mi oficina, tenía ya sobre mi escritorio los boletos para los tres conciertos. El del primer concierto era un lugar privilegiado, en la fila 5 y al centro del escenario

Tal vez la única inquietud era precisamente el escenario y el recinto a donde se iban a llevar a cabo los conciertos. La gira estaba preparada para escenarios cerrados y más pequeños a diferencia de la 1993 y el Palacio de los Deportes, conocido como el Domo de Cobre y popularmente como el “Palacio de los Rebotes” debido a que no era un escenario diseñado para audiciones musicales sino para eventos deportivos. Todos los conciertos presentados hasta el momento incluidos cantantes del tamaño de Billy Joel o el grupo KISS habían sido una tortura para el oído y sólo habían servido para contar que uno estuvo en esos conciertos.  Pero que importaba, así se hubiera presentado en una callejuela del populoso barrio de Tepito o en el Teatro Blanquita en la ciudad de México, lo importante era ser parte de este hecho histórico.

Cual iba a ser la sorpresa como avanzada Paul envió a un ejército de ingenieros y técnicos de sonido que analizaron las condiciones del recinto e instalaron el que fue considerado hasta esa fecha el mejor concierto en calidad de Sonido en el Domo de Cobre, 12 tráileres con este equipo llegaron desde Estados Unidos y  como declarara un representante de OCESA, el equipo era tan avanzado tecnológicamente que prácticamente podían dirigir el sonido a voluntad de modo computarizado.

 

EL PRIMER CONCIERTO (2 DE NOVIEMBRE DEL 2002)

Finalmente llegó el gran día. Terminaba un ayuno de nueve años de poder nuevamente ver a Paul en vivo, se habían dado informaciones y sugerencias a los fans respecto a la gira:

– NO HABRIA UN CUARTO CONCIERTO.
– NO habría rueda de prensa
– Paul si se hospedaría en México entre sus presentaciones a diferencia de hace nueve años.
– La seguridad era extraordinaria así que no se podría saber en donde se hospeda, a qué hora serían las pruebas de sonido, ni mucho menos acercarnos a él antes, durante o al final de cada función. Esto al final se coló la información del hotel “Four Seasons” en la avenida Paseo de la Reforma.
– Recuerda llevar tu encendedor de repuesto.
– Puedes llevar tu bandera
– NO intentes llevar cámaras fotográficas, de video o grabadoras de Audio y nada que pueda convertirse en un proyectil, ya que la seguridad será muy severa. Los CELULARES si están permitidos, procura tenerlos en modo de vibrador. (Aún estaban en pañales las cámaras de los celulares)
– Paul tiene un programa de 35 canciones que interpreta,
– Disfruta al máximo los conciertos, trata de sentirlo como tuyo y nada más, puedes encender tu encendedor cuando tú quieras.
– Devolvámosle a Paul un poco de esa luz que él y los Beatles por tanto tiempo han dado a nuestras vidas.

Paul había llegado un día antes al aeropuerto de Toluca y se traslado inmediatamente con su entonces esposa Heather al hotel y se tomo varias fotos a su llegada en el Paseo de la Reforma.

El 2 de Noviembre a las 15 horas, la limusina esperaba estacionada en el vestíbulo del Hotel Four Seasons para que Paul la abordara para ir a la prueba de sonido. Yo igual que hacía nueve años hice escala en casa de mis padres y de ahí partí en mi auto hacia el Domo de Cobre, iba escuchando el CD Driving Rain y la emoción ya me invadía. Era una tarde lluviosa en el Distrito Federal (ahora Ciudad de México). llegué aproximadamente a las tres de la tarde y por azares del destino la suerte empezó a jugar a mi favor. Por casualidad me forme en la fila de autos VIP y me permitieron entrar con mi auto a las 3.30 (Las puertas para todo público se abrieron a las 6:30 PM). Baje de mi auto Pointer y sin saber porque empecé a caminar junto a todos los que habían entrado. Llegué a la puerta del recinto y un encargado de seguridad me preguntó:

– “¿Vienes a la prueba de sonido?”

– “La verdad no”, le contesté, ¿Me puedo quedar aquí en la puerta?”

No sé qué cara me vió, me estiro un gafete VIP y me lo dió diciendo:

– “Pásate sin decir nada, y quédate parado atrás del grupo autorizado y otra vez, no vayas a decir nada”.

Me sentí flotando al ir caminando y agradeciéndole hasta a la fecha a ese ángel por haberme dado esa oportunidad. Aún conservo ese gafete junto a mis boletos de recuerdo enmarcados. Esa fue mi primer Soundcheck de Paul McCartney cuando aún no los vendían como los paquetes de hoy en día. La canción que mas me emocionó de esa prueba de sonido fue Calico Skies que hicieron que mis lagrimas rodaran desde ese momento.

 

Cuando termino la prueba de sonido, me dirigí a los stands de souvenirs y como sólo estábamos los VIP (yo de colado), me permitió a mis anchas adquirir mercancía sin empujones, el Tour Program y cosas por el estilo para poder regresar a mi auto a dejarlas y poder ingresar al concierto tranquilamente.

Una vez más como hacía nueve años me encontré a mi hermano menor ahora ya con su esposa (En el 93 era su novia), estuvimos paseando por los alrededores y por fin llegó el momento de ingresar, él se quedó en la fila 20, a mi me llevó la edecán hasta la fila 5 (aún se podían comprar boletos sin paquetes VIP de esa fila en aquella gira), mi emoción ya era más que evidente : Estaba colocado a unos 15 metros del micrófono de Paul, de frente, WOWWWW. El murmullo iba creciendo mientras el recinto se llenaba.

A las 8:00 PM las luces se apagaron y un pre-show super original tal y como se presentó en todas las arenas de Estados Unidos fue desarrollado ante los ojos de los 15 mil afortunados de esa noche; arlequines, globos gigantes, contorsionistas, geishas, musas griegas, etc. Se sucedían sin cesar. De repente las luces y destellos no dejaban ver nada más y un acorde solidó de guitarra iluminó una pantalla en el escenario con la silueta del bajo Hoffner caja de violín.

La silueta de Paul en una pantalla gigante se hizo presente levantando los brazos, el rugido de los que estábamos ahí era ensordecedor y las lagrimas brotaron una vez más de mis ojos, ¡¡¡Ahí estaba Paul!!, que gran noche.

La pantalla se levantó y Paul atacó inmediatamente Hello Goodbye. Prácticamente su voz no se escuchaba y no por la acústica del Domo de cobre, cuyo sonido era en esa ocasión nítido, claro, sin vicios. No se escuchaba porque todos cantábamos la canción a toda garganta. Al grito de “Paul te amo y no soy jotooo” muchos me dieron palmadas en la espalda aprobando mi expresión.

Todos, en ese lugar, teníamos un secreto que contarle a McCartney , fuera en un grito, en la flama del encendedor que aun estaban permitidos, por medio de un aplauso o en la misma oportunidad de escucharlo en vivo. Al terminar las dos primeras canciones con un perfecto español, incluso mejor diría yo que el de la gira de hacía 9 años, nos saludó con un “Holaaa , Hola mi querido Méxicoo”.

Paul era en ese momento un confidente musical, que conocía nuestro pasado y nos mataba lentamente con un mar de emociones, por ejemplo, la bella calma de Blackbird y el éxtasis de Live and let Die; pensamos en el amor con Michelle y nos volvimos todos compañeros de una misma generación y una voz con el Na, NaNa, NaraNaNa, NaraNaNa, Hey Jude.

McCartney nos había vuelto a cumplir a muchos un sueño anhelado desde niños. A otros, como a un pequeño de seis años sentado detrás de mí les ayudó a entender poco a poco porqué a su papá (que miraba al ex beatle con una rara mezcla de nostalgia y fascinación) le gusta tanto sacar sus discos viejos y regresar a los 60 y, especialmente, por qué él mismo se ha sorprendido cantando algo que ni siquiera vivió en su momento…

El éxtasis llego a limites orgásmicos cuando vimos a Paul correr por el escenario enarbolando nuestro lábaro Patrio (Era la primera vez que hizo eso y que hoy ya es común en todas sus giras y conciertos), mientras la pantalla gigante proyectaba su silueta, al grito de MEXICOOO, MEXICOOO que todos al unísono dábamos.

Después de casi tres horas y sin más voz en mi garganta, la noche llegaba a su fin. Me dirigí a la salida queriendo que ya amaneciera para el segundo concierto, el cual será motivo de una segunda parte de esta reseña y colaboración.

 

La lista de canciones fue :

1.- Hello, Goodbye
2.- Jet
3.- All My Loving
4.- Getting Better
5.- Coming Up
6.- Let Me Roll It
7.- Lonely Road
8.- Driving Rain
9.- Your Loving Flame

Sección Acustica
10.- Blackbird (solo)
11.- Every Night (solo)
12.- We Can Work It Out (solo)
13.- You Never Give Me Your (solo) Money/Carry That Weight (solo)
14.- Fool On The Hill (solo)
15.- Here Today (solo)
16.- Something (solo)
17.- Eleanor Rigby (with band)
18.- Michelle (with band)
19.- Here, There, and Everywhere (with band)
Fin de la sección acustica

20.- Band On The Run
21.- Back In The USSR
22.- Maybe I’m Amazed
23.- Let Em In
24.- My Love
25.- She’s Leaving Home
26.- Can’t Buy Me Love
27.- Live and Let Die
28.- Let It Be
29.- Hey Jude

Encore I
30.- The Long and Winding Road
32.- Lady Madonna
33.- I Saw Her Standing There

Encore II
34.- Yesterday (Paul & Wix)
35.- Sgt. Pepper Reprise
36.- The End

Y los músicos todos muy buenos :

Paul McCartney , Vocales, bajo, guitarra, piano, batería
Rusty Anderson, guitarras, bajo
Brian Ray , guitarras
Paul «Wix» Wickens, teclados
Abe Laboriel Jr., batería

 

error: Contenido protegido