Esta semana al ir escuchando aleatoriamente música en mi auto rumbo a la oficina, decidí escuchar algunos covers de The Beatles y me topé con el álbum realizado por The Swingle Singers con muy buenos ejemplos de lo que son covers excelsos. The Swingle Singers es una de las agrupaciones “A Capella” más renombradas del mundo. Su génesis se sitúa en una época en la que se creaban en Francia multitud de grupos vocales más o menos efímeros como The Blue Stars (noviembre de 1954) , o los Angels, Fontana, Double Six, Barclay, etc. En estos grupos se encontraban aproximadamente los mismos cantantes (también coristas de estudio para cantantes de variedades, música de cine, etc.), intercambiables y que no necesitaban hacer el escenario o la televisión.
Es ahí cuando nace el concepto de The Swingle Singers, ya que fue una idea de uno de estos cantantes de grupo vocal (miembro de Double Six, Angels, etc.), Jean-Claude Bridan, este decidió comunicarle su idea a su compañero de micrófono Ward Swingle dado el éxito del álbum Play Bach del pianista Jacques Loussier (reinterpretando a Bach con arreglos de jazz), ¿por qué no hacer lo mismo en el jazz vocal?
Ward Swingle (1927 – 2015) llevó lo que podría considerarse una vida de libro de cuentos: un niño de Mobile, Alabama, se muda a París, se involucra en la escena musical y de ahí empieza a comandar el grupo formado con la idea Brodin Esta agrupación reúne múltiples premios Grammy y muchos otros premios a lo largo del camino y decidieron tomar el apellido tan fantástico, Swingle, como punta de lanza para su imagen Para esto, Ward lo idealizó como un “ejercicio” vocal para que los coristas practicaran la lectura a primera vista, la articulación rápida, etc. y esto posteriormente se convirtió en un proyecto de álbum. Grabaron su primer álbum Jazz Sebastián Bach como regalo para amigos y familiares, sin embargo, algunas estaciones de radio reprodujeron las grabaciones y esto llevó al grupo a grabar más álbumes y ganar un total de cinco premios Grammy. El primer éxito del grupo fue Air on the G String de Bach, grabado con el Modern Jazz Quartet.
Para ese primer álbum, Ward Swingle buscó orquestaciones originales de Bach en la Bibliothèque Nationale de France, añadió ritmos de jazz (batería y contrabajo) y grabó un primer álbum bajo el nombre The Swingle Singers, rodeándose de sus amigos coristas parisinos (entre ellos Christiane Legrand, hermana mayor de compositor Michel Legrand y figura destacada de los grupos vocales franceses). El éxito de ventas en Estados Unidos obligó a realizar giras internacionales a partir de 1964 y a que ciertos cantantes que preferían el trabajo de estudio a las giras fueran reemplazados. Thes Swingle Singers tuvieron muchos oyentes devotos durante el tiempo que el grupo original estuvo juntos, y por una buena razón: su música era, y sigue siendo, profunda, inteligente, armónicamente compleja, y oscila y se balancea.
La alineación de The Swingle Singers estaba formada en 1962 por su director, el músico Ward Swingle, además por ocho miembros: dos sopranos, dos altos, dos bajos y dos tenores. En sus inicios esta destacada formación vocal sirvió de acompañamiento a estrellas de la talla de Edith Piaf y Charles Aznavour. Después de trabajar por un tiempo con al cantante y actor Michael Legrand, los Swingle Singers grabaron su primera obra discográfica, que vio la luz pública en 1963 con el título de Well Tempered Klavier y que además de estar basada en la música de Juan Sebastián Bach le valió esta formación vocal su primer Grammy en 1964. Actualmente el grupo se encuentra domiciliado en Londres donde se dedican al perfeccionamiento de su estilo “A capella” y a versionar los clásicos con el apoyo, en ocasiones, de otros instrumentos como baterías y bajos eléctricos.
En 1973, la formación original se disolvió y Ward Swingle se mudó a Londres y contrató allí nuevas voces para formar The Swingle II. El nombre del grupo fue cambiado a The Swingles, The New Swingles y finalmente The Swingle Singers. El grupo nunca dejó de existir, cada vez que un integrante se marchaba, los demás realizaban audiciones para aprobar un reemplazo. Hasta 2011, el grupo estaba formado por ocho voces, dos en cada tono: Soprano, Alto, Tenor y Bajo. El grupo actuó y grabó normalmente acompañado únicamente de contrabajo y batería.
Para promover equitativamente a los cofundadores del grupo (formación número uno) y a aquellos que continuaron manteniéndolo vivo en los años siguientes, los derechos de los discos se comparten equitativamente entre todos los miembros que participaron en los discos de del grupo (ejemplo: José Germain recibe los derechos de Jazz Sebastián Bach aunque no lo grabó, y Jean-Claude Briodin recibe los derechos de American Look aunque ya no formara parte del grupo).
La aparición del grupo en el escenario es muy estática (sin coreografía). Las piezas se aprenden de memoria, no hay partituras en escena, salvo obras contemporáneas con orquesta. Bastante inclasificable (ni realmente jazz ni realmente clásica). El repertorio se centra inicialmente en el Barroco antes de evolucionar hacia otros compositores. Su participación en la creación de la Sinfonía a ocho voces y orquesta de Luciano Berio (octubre 1968) les llevará a compartir giras entre su habitual repertorio “Swingle” y conciertos de Sinfonía con las más grandes orquestas internacionales.
Con apariencia de pastor bastante austero e inexpresivo, Ward Swingle fue conocido por su exigencia extrema, su tono absoluto (incapaz cuando el tono baja un poco a capella de no visualizar mentalmente una partitura transpuesta) y su perfecto sentido del ritmo. Debido a su ejecución casi militar y a las iniciales de los Swingle Singers, algunos miembros del grupo lo apodaban en broma “SS”.
Los miembros de Swingle Singers participaron en múltiples sesiones de coro para cantantes de variedades, bandas sonoras de películas, etc. Por otro lado, es extremadamente raro que acompañaran a estos artistas como un verdadero grupo de Swingle Singers, muchas veces se mezclaban con otros cantantes que no formaban parte del Swingle. Muy a menudo, los artistas, por simplificación, orgullo o ignorancia, han afirmado haber estado acompañados en sus discos por los Swingle Singers, cuando no era así. Sus arreglos a menudo están impregnados de armonías de jazz.
Ward Swingle, quien fundó el grupo, murió el 19 de enero de 2015, a los 87años. Desde su debut en 1963, The Swingle Singers han estado haciendo música increíble con solo un puñado de voces. Aunque los miembros pueden haber cambiado a lo largo de los años, su calidad y ambición se han mantenido al más alto nivel mientras el grupo realiza giras internacionales, graba álbumes sobresalientes (tienen no menos de cinco premios Grammy) y organiza el Festival anual A Cappella de Londres. Debido a que el grupo tiene su sede en Londres, no todos los miembros actuales nacieron y crecieron en el Reino Unido; por el contrario, el cartel de hoy incluye cantantes que crecieron en Estados Unidos, Canadá y Kenia.
En cuanto a su tributo a The Beatles, The Swingle Singers ha pesar de que sus arreglos figuraban en su repertorio desde los años 70, fue hasta el año 2002 que lanzaron finalmente un álbum llamado Ticket to ride – A Beatles Tribute. Este proyecto presentó a los ocho cantantes explorando 16 canciones de la autoría de Lennon y McCartney. Aunque todas las melodías tienen su origen en el mundo del rock, los Swingle Singers crearon una serie de ingeniosos arreglos vocales que transforman la música en jazz, a veces de maneras sorprendentes. No importa cuán familiarizado esté uno con estas melodías y letras del cuarteto, suenan completamente nuevas en este formato a capela que al escucharlos uno no puede más que aplaudirlos y son perfectos para una noche tranquila donde quiera uno relajarse sin música estridente, un buen libro y una copa de vino.
The Swingle Singers tuvieron una fuerte conexión con México, especialmente por su presentación durante los Juegos Olímpicos de la Ciudad de México de 1968 como parte del programa cultural. Si bien no ha habido fechas recientes de conciertos en México, su participación histórica en grandes eventos y su continua presencia digital confirman su pasado y su continua relevancia en México. Ojalá en un futuro próximo tengamos la oportunidad de disfrutar en vivo a estos virtuosos del canto.












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