La semana pasada, la cadena MTV terminó de modo definitivo sus transmisiones que habían comenzado desde 1981. Un monstruo que se acabó auto devorando y como los dinosaurios tuvieron una lección dolorosa en el sentido de no por ser el ser dominante en su ambiente es garantía de supervivencia eterna y lo comprobó al extinguirse después de haber monopolizado por décadas la oferta visual musical mundial para los jóvenes y adultos de las ultimas décadas del siglo 20 y la primera del siglo 21. La nostalgia debe ser una de las emociones humanas más crueles. Estamos pre programados para hablar sin parar de lo mejor que era “antes”, o para quedarnos ahí sentados con la boca llena recordando una imaginaria “época dorada”, “¡todo era mejor antes que hoy!”. Pero a veces lo era; no sólo vivimos según un estereotipo de comportamiento humano repetido todo el tiempo… Hablando en serio, me encantaba la época de los vídeos musicales a la carta en MTV. Tenía la garantía de que cada vez que se encendía la televisión por cable, se podía ver los vídeos musicales más recientes o populares.

Para el que esto escribe, era un puberto a inicios de los años 80 en cuyo hogar no había presupuesto para tener televisión por cable que en aquellos años era proporcionado en México sólo por Cablevisión, “el corazón de la televisión” como se anunciaba en su slogan. Por lo anterior, a los jóvenes clase medieros no nos quedaba otra opción más que ver algunos segmentos que se transmitían por la tele abierta. Comenzaba el boom de los videoclips y todos eran transmitidos desde MTV para ser a su vez retransmitidos en programas como Videorock por canal 5, Alta Tensión por el canal 8 (que pasó al canal 9 unos años después) y en Estrellas de los 80s por el canal 2.

Unos años después mi señor padre hizo un gran esfuerzo para poder ofrecer a nuestra familia ese medio de entretenimiento que era la tele por cable y aprovechando que una nueva empresa llamada Multivisión entró como la competencia para Cablevisión. Este proveedor ofrecía un servicio más económico que mi papá contrató para beneplácito de sus hijos principalmente. Yo llegaba a casa de las clases de la vocacional a las cuatro de la tarde, mi querida madre me servía mis alimentos como a un niño mimado y me iba a mi cuarto, hasta que daban las noticias a las 10 de la noche; después la tele era toda mía. Me sentaba felizmente y era de llamar la atención que los anuncios de Multivisión en sus inicios eran tan primitivos como si una persona sostuviera una cartulina diciendo “Nuestro siguiente programa es la señal de MTV” y era por fin ver los videos musicales que antes sólo podía ver por algunos minutos los viernes durante por la tele abierta. Me duele escribirlo, pero el contexto es fundamental: era una época sin teléfonos celulares, ni internet, eran los 80. Llevabas tu música donde pudieras conseguirla y, por suerte, en aquel entonces, MTV era lo único que nos daba las nuevas tendencias y los lanzamientos de nuestros cantantes y bandas favoritas.

En esos primeros años la oferta de MTV era limitada, se limitaba a pasar los videos musicales uno tras otro, las 24 horas del día y las cortinillas de la figura del astronauta Buzz Aldrin editada para sostener una bandera con el logo “MTV – Music Television” con colores psicodélicos era un clásico. Desconozco si Aldrin ó la NASA alguna vez exigieron regalías por esa foto, pero fue tan clásica que los premios anuales de MTV tenían la forma de la escultura de un astronauta con la bandera.

 

MTV (Music Television) se lanzó el 1 de agosto de 1981, marcando un punto de inflexión en la forma en que el público mundial consumía música. Antes del debut de MTV, la música se accedía principalmente a través de la radio, la televisión abierta o las presentaciones en vivo, con una representación visual limitada. Sin embargo, MTV introdujo una plataforma innovadora que fusionó la música con la televisión, ofreciendo un formato fresco y dinámico que cautivó a los espectadores.

La transmisión inaugural del canal presentó el video musical de Video Killed the Radio Star de The Buggles, una elección conmovedora y simbólica que destacó el cambio transformador de la radio tradicional a un medio visualmente más atractivo. Este lanzamiento no sólo marcó el inicio de una nueva era en la radiodifusión, sino que también sentó las bases para que los videos musicales se convirtieran en una parte crucial de la estrategia promocional de un artista.

Al brindar a los artistas esta plataforma visual única, MTV influyó enormemente en el panorama de la producción y el consumo musical. El énfasis del canal en los videos musicales creó un nuevo medio a través del cual los artistas podían expresar su creatividad y llegar al público de maneras sin precedentes. Esta necesidad de producir videos musicales atractivos e innovadores no solamente impulsó y obligó a los músicos a innovar, sino que también elevó el nivel artístico de la producción de videos musicales.

Este cambio condujo a la creación de obras icónicas de artistas legendarios como Michael Jackson, Madonna y Prince entre muchos otros. Sus videos musicales, con su cautivadora narrativa, coreografía y efectos visuales, se convirtieron en parte integral de sus identidades artísticas. Estos videos no sólo mejoraron la forma en que los fans experimentábamos su música, sino que también establecieron nuevos estándares para la industria, asegurando que la presentación visual fuera tan crucial como la música misma. Como resultado, los videos musicales se convirtieron en herramientas esenciales para la expresión artística y el marketing, consolidando la imagen de los artistas en la historia de la cultura pop y asegurando la influencia de MTV en el mundo de la música durante décadas.

Reconociendo el éxito de su formato revolucionario, MTV se embarcó en una ambiciosa expansión global que cambiaría para siempre el panorama de la televisión musical. Inicialmente impactante en Estados Unidos, MTV se concentró en los mercados internacionales, comenzando por Europa y llegando finalmente a los rincones más remotos del planeta. Esta expansión estratégica multiplicó significativamente la influencia de la cadena, consolidando a MTV como una marca icónica con una presencia verdaderamente global.

A finales de los 80 y principios de los 90, MTV Unplugged surgió como una serie de innovadora en el canal musical que ofreció una nueva plataforma para que los músicos exhibieran su talento en un formato acústico. Este formato despojó a los músicos de las capas que solían añadirse en las grabaciones de estudio, revelando una faceta cruda e íntima de los artistas y su música. Al eliminar los elementos electrónicos y centrarse en los instrumentos acústicos, MTV Unplugged mostró la esencia pura del arte musical, permitiendo que tanto los artistas como su público conectaran a un nivel más íntimo. Este enfoque innovador no solo trajo una nueva dimensión a la música popular, sino que también creó actuaciones legendarias que han quedado grabadas en la historia de la música.

Entre ellas, destacaron las inolvidables sesiones de artistas icónicos como Paul McCartney, Rod Stewart, KISS, Nirvana y Eric Clapton, cuyas actuaciones acústicas revitalizaron sus canciones y demostraron su extraordinaria capacidad musical. Estas sesiones no sólo conectaron con los fans, sino que también desempeñaron un papel fundamental en el reavivado del interés por la música acústica, demostrando el atractivo atemporal y la profundidad emocional que estas actuaciones pueden transmitir.

A lo largo de las décadas desde su lanzamiento, MTV desempeñó un papel fundamental en la configuración del panorama cultural de una generación de jóvenes. Conocida como “La Generación MTV“, los jóvenes espectadores quedaron cautivados por la energía vibrante y el contenido vanguardista del canal, lo que les brindó un sentido de identidad y pertenencia. La programación de MTV, caracterizada por su espíritu audaz y a menudo rebelde, reflejaba las aspiraciones e inquietudes de una generación ansiosa por definirse al margen de las normas de épocas anteriores.

 

Con los rápidos avances tecnológicos, MTV emprendió una transformación significativa al ampliar su oferta para abarcar una gama más amplia de entretenimiento multimedia. Esta evolución llevó al canal a integrar las series realizadas ex profeso para el canal junto con su icónica programación musical. Hubo series que tomaron impulso y vida propia como Beavis and Buthead y una de mis favoritas como lo fue Daria, que hasta la fecha se sigue transmitiendo por la cadena Paramount para deleite de los admiradores de esa chica preparatoriana antisocial.

Si bien estos nuevos productos y series marcaron un claro alejamiento del enfoque original de MTV en videos musicales y contenido impulsado por artistas, demostró la adaptabilidad del canal y su voluntad de adoptar nuevas formas de entretenimiento para seguir siendo relevante en un entorno mediático cambiante. A pesar de la nostalgia que sentíamos algunos espectadores por sus primeros días centrados en la música, la incursión de MTV en la programación de nuevas audiencias allanó el camino para una amplia variedad de contenidos que quedarán como legado en la industria de la televisión actual.

El auge de las plataformas de medios en línea, en particular YouTube, presentó desafíos significativos que MTV encontró cada vez más difícil de superar. A medida que internet revolucionó la forma en que el público accedía y consumía música, los servicios de streaming se convirtieron en la fuerza dominante de la industria. Estas nuevas plataformas como YouTube ofrecían a los usuarios la posibilidad de acceder a una vasta biblioteca de videos musicales, presentaciones en vivo y otros contenidos a la carta, todo con un solo clic y, a menudo, sin costo. Este cambio impactó profundamente el modelo tradicional de MTV, que dependía en gran medida de su programación seleccionada y emisiones programadas.

La influencia de MTV como figura clave en la televisión musical comenzó a decaer a medida que luchaba por competir con la comodidad y la amplia selección que ofrecían estas plataformas digitales que introdujo el término “streaming” en la vida diaria. La cadena, que en su día gozó de una autoridad sin igual en la difusión musical, vio cómo su audiencia se inclinaba hacia los servicios a la carta que ofrecían una experiencia más personalizada e interactiva y sobre todo gratuitos. Como resultado de estos cambios en el comportamiento del consumidor, MTV comenzó un lento proceso de agonía que no podía ser detenido e impulsado por los adolescentes milenians que veían como algo primitivo el esperar un video musical programado cuando en cambio lo podían ver al instante.

 

Quedarán sus legados de MTV en donde la cadena jugó un papel crucial en el lanzamiento de las carreras de innumerables artistas, brindándoles una visibilidad sin precedentes e influyendo en la industria musical en general. Además, la influencia de MTV trascendió el ámbito musical; se convirtió en una figura central en la configuración del discurso cultural, abordando problemas sociales y reflejando el espíritu de la época de diversas épocas. Como pionero icónico tanto en la música como en los medios, el legado perdurable de MTV es evidente en las innumerables formas en que estos dos mundos se han vinculado, alterando para siempre el panorama del entretenimiento y continuando inspirando a las nuevas generaciones.

Así es como llegamos al 1 de enero de 2026 cuando MTV apagó definitivamente sus canales dedicados exclusivamente a la música en Europa y otros territorios. Señales emblemáticas como MTV Music, MTV 80s, MTV 90s y Club MTV dejaron de emitirse, sellando el cierre simbólico de la televisión musical tal como fue concebida durante más de cuatro décadas.

El mercado musical avanza hacia una era de saturación de contenidos y, al mismo tiempo, hacia una preocupante pérdida de contexto. Sin programas que expliquen la música, todo está disponible, pero nada parece perdurar. El videoclip, antes concebido como una pieza cinematográfica, se ha transformado en fragmentos verticales de segundos pensados para el consumo efímero. El éxito ya no se mide por impacto cultural, sino por reproducciones y “likes” inmediatos.

El adiós de MTV representa el final de una etapa romántica en la que imagen y sonido crearon un lenguaje común. Su desaparición deja una historia que tal vez no sea recordada por las nuevas generaciones cuando alcancen la edad adulta. El futuro será digital y móvil, pero difícilmente replicará la magia de aquel momento en que una canción descubierta al azar podía cambiarlo todo. Se apagó la señal, y con ella, una forma de ver —y vivir— la música.

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