A estas alturas no se puede negar que la carrera musical de Paul McCartney, luego de la separación de The Beatles en 1970, ha sido sólida y por supuesto exitosa. Pero al revisar su historia nos podemos dar cuenta que esa trayectoria pasó por un largo y sinuoso camino que estuvo envuelto de inseguridades y depresión que lo llevaron a tener que buscar su propia identidad fuera de uno de los grupos más famosos que surgieron en la década de los sesenta.  Por supuesto que se han escrito algunas biografías que nos dan cuenta de su vida como por ejemplo Many Years From Now (1997) de Barry Miles, Paul McCartney: The Life (2016) de Philip Norman y por supuesto Man On The Run: Paul McCartney in The 1970s (2014) escrita por el periodista Tom Doyle. Con la idea de este último libro mencionado se ha realizado una película documental que toma prestado el título de Man On The Run, la cual que está destinada para una plataforma de streaming (Prime), pero ha tenido una proyección en diversas salas de cine a nivel mundial.

La película Man On The Run (2025) está dirigida por el realizador Morgan Neville quien nos presentó documentales como la emotiva 20 Feet From The Stardom (2013), que revisa la historia de las grandes voces que fueron coros de grupos famosos; de igual manera nos da un retrato acerca del guitarrista de The Rolling Stones en Keith Richards: Under The Influence (2015) y por supuesto acompaña a David Letterman en su viaje a Irlanda para reunirse con las dos figuras principales de U2 en Bono & The Edge: A Sort Of Homecoming With Dave Letterman (2023). Ahora con esta obra el cineasta explora la primera etapa post beatle del músico, esa década de los setenta que se caracterizó por expandir más los géneros del rock, en la que por momentos McCartney se mostró sin un rumbo definido y tuvo que picar piedra para construir un camino propio.

A través de fragmentos en videos caseros (proporcionados por el mismo McCartney), material fílmico de archivo, programas de televisión, noticiarios, fotografías de prensa y personales de los McCartney, que sirven para ilustrar una narración en off hecha por el artista, así como de declaraciones, igualmente fuera de campo, de Linda, Mary y Stella McCartney, Mick Jagger, Chrissie Hynde, Sean Ono Lennon y miembros de Wings entre otros, el film hace un recorrido por el tortuoso final de la década de los sesenta, en donde el cineasta muestra todo ese drama legal que le trajo al artista la culpa pública, que le cargaron los medios de comunicación, por ser quien separó a The Beatles, además de demandarlos por los manejos turbios del representante Allen Klein, y como consecuencia se ganó la ridiculización mediática (con parodias) en varios programas de televisión que lo consideraban como una persona codiciosa. Por supuesto que todo esta situación lo deprimió con lo que buscó refugiarse en su granja en Escocia y comenzar a beber; por un instante creyó que nunca volvería a escribir música, “ya que The Beatles habían sido toda mi vida”, como lo explica en una parte de la película.

En Man On The Run, Paul McCartney se muestra como una persona vulnerable que cargó con culpas y que se dio otra oportunidad con un nuevo grupo, Wings. Quizá en este punto de la película pueda parecer una obra paralela al documental Wingspan (2001, Alistair Donald), pero Neville decide mostrarnos el sentir de algunos miembros del grupo, quienes se sentían opacados por la figura de superestrella de McCartney, aunque el músico trató de que esta situación no se diera y que todos los integrantes tuvieran, en lo posible, un trato de igualdad (aunque en las marquesinas de los lugares en donde se presentaban siempre estuvo el nombre del artista como gancho principal y rebajando al grupo como meros acompañantes “Paul McCartney and Wings”).

Por otra parte Man On The Run es un homenaje a la figura de Linda McCartney, una mujer que supo ser un apoyo para el artista; su amor y paciencia sirvió para que Paul retomará la seguridad en sus creaciones, también aprendió a tocar los teclados y fue parte de Wings, pese a que varios medios se burlaron de ella y lo soportó de manera estoica. Con respecto a Linda, el músico declaró: “Creo que todo lo relacionado con los niños y Linda, ya sabes, es precioso. O sea, obviamente, lo de Linda fue muy emotivo, porque se ve tan guapa… es tan genial. Y eso se transmite”.

 

El documental de Morgan Neville nos presenta el contexto musical al cual se enfrentó McCartney, con imágenes que nos hablan de Led Zeppelin, como el grupo representante de la nueva corriente musical en la década setentera. Asimismo vemos la respuesta del artista ante el ataque que le hizo John Lennon en la canción How Do You Sleep? a la cual Paul piensa que una parte de la letra fue sugerencia de Allen Klein, ya que este tenía mucha influencia sobre el músico (“Dijo que yo sólo escribí Yesterday… también escribí Hey Jude, The Long and Winding Road, así que púdrete John. ¿Cómo duermo por las noches?…  en realidad muy bien”). Pero también nos explica que se encontró con Lennon en varios momentos para convivir juntos (una de ellas cuando el productor Lorne Michaels ofreció tres mil dólares por una reunión en su programa Saturday Night Live)  y por supuesto le dolió su muerte (“en ese momento Paul maduró”- declara Sean Ono Lennon).

En Man On The Run, Morgan Neville nos expone un documental íntimo y conmovedor, que nos habla de un hombre que tuvo que luchar contra su exitoso pasado, que la prensa y le público no dejaban de recordárselo, pero gracias a su talento salió adelante y solidificó una carrera como solista que ha trascendido hasta este siglo y este film es una revisión a esos cimientos que se que se construyeron en la década de los setenta y ahora sostienen un enorme legado musical. Un sujeto que estuvo a punto de morir ahogado y pidió a Dios otra oportunidad, la cual le fue concedida y supo aprovecharla muy bien.

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