Durante el tour de prensa, con motivo del lanzamiento Who´s The Sky, en revistas y medios electrónicos en 2025, a David Byrne se le cuestionó acerca de una posible reunión de Talking Heads (situación que ya se había anhelado un año antes, 2024, cuando se exhibió en algunos cines la película restaurada, Stop Making Sense de 1984). En una entrevista para la revista Rolling Stone, el músico aclaró que un regreso del grupo “podría empañar la historia de la banda y desvirtuar el impacto que tuvieron en su tiempo”. Además agregó: “Musicalmente, yo he ido a un lugar muy diferente. Y también sentí que ha habido un buen número de discos y giras de reunión. Es casi imposible recapturar dónde estabas en ese momento de tu vida”. Con estas declaraciones el artista cerró toda posibilidad de un reencuentro con sus viejos compañeros de banda.
Lo cierto es que Talking Heads están dentro de la agrupaciones de rock importantes del siglo pasado. De acuerdo a John Tobler, editor del libro Who´s Who in Rock and Roll, señala que la banda se “atrevió a mezclar la intelectualidad con el ritmo del rock and roll”, por lo que fueron “el grupo más fascinante de la década de los ochenta, tanto creativa, exitosa, innovadora y artísticamente, que hayan surgido”. Talking Heads, surgidos dentro del movimiento punk de la Ciudad de Nueva York, el cuarteto —compuesto por David Byrne (voz, guitarra), Tina Weymouth (bajo), Chris Frantz (batería) y, a partir de 1977, Jerry Harrison (guitarra, teclados)— creó un sonido que parecía no pertenecer del todo a ningún lugar porque de acuerdo a críticos especializados “era demasiado cerebral para ser puro punk, demasiado funky para ser solo art-rock, demasiado nervioso para ser disco y demasiado bailable para ser considerado exclusivamente experimental”.
En 1974, Byrne, Waymouth y Frantz se conocieron en la escuela de diseño de Rhode Island y al coincidir en sus gustos musicales decidieron formar un grupo, el cual inicialmente fue un trío. En el libro de David Byrne, Cómo Funciona la Música, el músico narra: “En 1973, mi amigo Chris Frantz sugirió que montáramos un grupo. Lo hicimos. Chris sugirió propuso que nos llamáramos The Artistics”. La banda, en la cual participó también la novia de Frantz, Tina Weymouth en el bajo, inicialmente tocaba covers en pequeños clubes o en reuniones de amigos. Posteriormente se mudaron a la Ciudad de Nueva York; la pareja de Frantz y Weymouth vivieron en casa de unos familiares de ella y esto les daba la posibilidad de poder seguir con Byrne en el grupo. Una vez instalados en la ciudad, el trío tuvo una audición con el dueño del afamado local CBGB, Hilly Kristal, en donde obtuvieron una presentación como teloneros de The Ramones.
Pero fue hasta 1976 cuando conocieron al tecladista y guitarrista Jay Harrison, quien había sido parte de la agrupación The Modern Lovers, que fue invitado a incorporarse al grupo, con lo cual terminaron como un cuarteto. En ese mismo año, con la fama que tenían dentro del circuito de clubes musicales, firmaron con un pequeño sello discográfico independiente y publicaron el sencillo Love Goes to a Building on Fire, que no fue un éxito pero si ocasionó que la prensa especializada en música volteara a verlos. Toda esta fama que poco a poco lograban los llevó a grabar su primer larga duración al cual simplemente titularon: Talking Heads 77.
Muchos de los periodistas que reseñaron el álbum estuvieron de acuerdo en que es una obra maestra del minimalismo post-punk, la cual musicalmente, se caracterizaba por contar con estructuras simples pero tensas, con guitarras que tartamudean en riffs repetitivos y una sección rítmica impecable que funcionaba como el pulso de una máquina humana. De este disco se desprendió el sencillo Physcho Killer. Esta canción fue de las primeras composiciones de Byrne y él lo explica en su libro: “La canción Psycho Killer empezó en mi habitación en formato de balada acústica, y pedí ayuda a Chris y a su novia Tina. Por alguna razón yo quería que la octava sección del medio fuera en francés y como la madre de Tina era francesa, tenía los conocimientos necesarios. En mi imaginación aquel asesino en serie se veía a sí mismo como un excelso y sofisticado visionario al estilo de Napoleón o de algún lunático románico”.
Si el primer álbum tenía ese aire minimalista, los siguientes tres marcarían un cambio en el estilo del cuarteto, cuando contaron con la colaboración del productor Brian Eno (ex Roxy Music), quien trajo su experiencia en texturas ambientales y loops, transformando a Talking Heads en una banda experimental sin perder su esencia bailable. La trilogía More Songs About Buildings and Food (1978), Fear of Music (1979) y Remain in Light (1980 representaron la cima creativa del grupo con una muestra una evolución hacia la complejidad rítmica y la fusión cultural que caracterizó a Talking Heads.
En estos tres discos se incluye más producción musical con la influencia de ritmos africanos y sonidos funk. Esta participación con Eno les trajo éxitos como Found a Job, Heaven, Life During Wartime, I Zimbra y Once in a Lifetime,entre otras, las cuales se colocaron en el top 40 de las lista de Billboard. De igual manera la propuesta visual en sus presentaciones en vivo, sumado a la fuerza interpretativa que mostraban sobre el escenario lograron sorprender al público y generar una base de fieles fans que no se perdían ninguno de sus recitales.
Durante este periodo, la agrupación se embarcó en una gira y luego decidieron continuar con proyectos alternos fuera del grupo. Por su parte Byrne se dedicó a grabar su primer LP solista con Brian Eno y musicalizar algunas obras. Mientras que la pareja de Tina Weymouth y Chris Frantz formaron un grupo, Tom Tom Club, junto a tres hermanas de la bajista.
Para 1983 regresaron con Speaking in Tongues (1983), con esta obra ya producida por la banda, Talking Heads lograron el equilibrio entre la experimentación musical y accesibilidad para un nuevo público, ahora en una década diferente que se acostumbraba ahora a ver videos musicales en MTV, se desprendieron sencillos como Burning Down The House y This Must Be The Place (Naive Melody) que fueron del gusto de los seguidores del grupo. A este álbum le siguieron Little Creatures (1985) y True Stories (1986) los cuales, de alguna manera, continuaban con esta tendencia, con temas bien producidos, los cuales se alejaron del sonido primario de a banda, aquel con el que iniciaron en 1977. Finalmente el álbum Naked (1988), que fue grabado en París y contiene influencias latinas y africanas, mostró un sonido más orgánico y además dejó entrever las tendencias que seguiría David Byrne en sus futuras producciones discográficas.
Talking Heads tuvieron una carrera corta dentro del rock, pero fue bien cimentada con un estilo musical que le valió el reconocimiento de la crítica y del público, el cual hasta la fecha nos siguen fascinando con sus ritmos y sus letras. Por otra parte, en tiempos recientes el grupo sigue dando de que hablar como cuando se restauró la película Stop Making Sense y se presentó las salas de cine en 2024 (https://www.elcirculobeatle.com/talking-heads-y-el-exquisito-sentido-musical-y-visual), lo que permitió reunirse para ofrecer entrevistas, y ahora para conmemorar su 50 aniversario se espera un boxset con demos y otras canciones que salieron del baúl de los músicos, de la cual ya estaremos dando cuenta en este espacio.












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