Always On My Mind (Siempre en mi mente) es una de esas canciones que son verdaderos clásicos que sobreviven a las generaciones y a cualquier interprete. La canción de Wayne Carson ha superado al proceso de ser versionada en diferentes géneros y épocas. La vida de esta canción comienza con la concepción que tuvo su gestación, producto de una casualidad, un ejemplo de estas inspiraciones es Paul McCartney quien ha declarado que Yesterday vino a él en un sueño y con un titulo totalmente ajeno a la versión final. Del mismo modo Always On My Mind se fue gestando por el músico estadounidense Wayne Carson en una discusión con su esposa, a pesar de que tendría para terminarla con un poco de ayuda más tarde en la sección del puente por parte de Mark James y Johnny Christopher.

La canción captura los profundos sentimientos de arrepentimiento y anhelo y expresa una sincera admisión de amor y remordimiento, mientras el narrador reflexiona sobre las oportunidades perdidas y el dolor de no apreciar plenamente a alguien especial. A lo largo de la letra, hay una sensación de vulnerabilidad mientras se reconoce los defectos en mostrar afecto. La repetición de la frase “tu estas siempre en mi mente” destaca que a pesar de los arrepentimientos, la persona sigue siendo una presencia constante en sus pensamientos y corazón.

En última instancia, la canción transmite un mensaje universal sobre el amor, la pérdida y la importancia de apreciar a aquellos que nos importan. La entrega emotiva del mensaje añade profundidad, haciendo que el oyente sienta el peso de esas palabras no habladas y el anhelo de una segunda oportunidad. Es un recordatorio conmovedor de las complejidades del amor y las profundas conexiones que tenemos con los demás.

 

La idea de Always On My Mind surgió de una conversación telefónica que el autor Wayne Carson tuvo con su esposa. Carson llevaba en la ciudad 10 días adicionales en Memphis durante una gira al plazo original previsto de duración y estaba una noche al teléfono intentando explicarle a su esposa en Springfield que tendría que quedarse aún más tiempo. “Estaba muy furiosa, así que intenté calmarla y le dije: ´Bueno, sé que he estado ausente mucho tiempo, pero siempre has estado en mi mente todo el tiempo´, y fue como si me hubieran dado un martillazo. Le dije enseguida que tenía que colgar porque tenía que poner eso en una canción”.

Escribí las primeras estrofas de Always on my mind cuando regresé a Springfield, Missouri. Suelo escribir a partir de la melodía. Pienso en ella y en la estructura de acordes o algo que se me ocurra, y veo si encaja con la letra o algo parecido. Si la melodía se puede cantar, la letra no está lejos. Es solo una historia, ¿sabes? En este caso, Always on my mind es una de esas cosas que, universalmente, a todo el mundo le ha pasado y por eso impactó a todos a la vez. Todo el mundo se conectó con ella. Fue mágico, tan simple y tan acertado”.

Carson, un nativo de Missouri cuyo padre era líder de una banda de swing occidental,  trabajó, después de haber escrito esas primeras estrofas, en la canción durante unos días en el estudio de grabación del productor discográfico Chips Moman, pero tuvo problemas para terminarla. “Llevaba no sé cuántos días despierto”, dijo. “Pasaba las 24 horas en el estudio, durmiendo en el sofá de la oficina de Chips. Él tenía reuniones y simplemente les decía a todos: ‘Hazlo a un lado y siéntate’”.

Incluso después de que Carson se juntara con Johnny Christopher, con quien había escrito No love at all, la canción seguía sin cuajar. La pareja estaba discutiendo en la oficina de Moman cuando Mark James pasó por allí. Gracias a éxitos como Suspicious Minds (grabada por Elvis Presley) y Hooked on a Feeling (BJ Thomas), James era uno de los compositores más populares de la ciudad. Pero James se resistía a involucrarse, según explicó en otra entrevista durante una visita a Los Ángeles. El houstoniano había estado trabajando sin parar en sus propias canciones y solo quería ir al cine a relajarse. Pero cuando James pasó por la oficina de Moman el tiempo suficiente para escuchar un fragmento de la melodía quedó enganchado. Se unió entonces al grupo creativo y para cuando repasaron la canción por cuarta vez, ya estaba terminada.

 

Aunque Carson insistió en que la canción no fue escrita pensando en Elvis Presley, en Memphis y Nashville, dados los problemas matrimoniales de Presley que tenía en aquel entonces, siempre se ha asumido que fue diseñada específicamente para él. Uno lo asume al analizar la letra en la parte que dice:

Y tal vez no te sostuve

Todos esos momentos de soledad …

Pequeñas cosas que debería haber dicho y hecho

Simplemente nunca me tomé el tiempo.

Pero siempre estabas en mi mente.

Presley grabó finalmente la canción en Los Ángeles el 29 de marzo de 1972, apenas dos meses después de haberle contado a sus amigos en una fiesta de cumpleaños en Memphis que Priscilla se había mudado a su propio apartamento con su hija, Lisa Marie. De modo adicional incluyo en la sesión Separate ways, una canción de Red West y Richard Mainegra que fue escrita en forma de mensaje de un padre divorciado a su hija y con eso se armó el sencillo para su promoción.

La canción fue lanzada en ese mismo año 1972 por Elvis, esta melancólica historia de arrepentimiento tuvo un éxito modesto en Estados Unidos, ya que los disc jockeys consideraron que la canción de la cara B del disco era más apropiada en vista de la reciente ruptura del cantante con su esposa, Priscilla. La ya mencionada Separate Ways. Creyendo que había más vida para Always on my Mind, Si Siman promovió la canción entre productores de discos y cantantes cada vez que tuvo la oportunidad. La versión de Brenda Lee en Decca Records alcanzó el puesto número 45 en las listas country de Billboard en el verano de 1972 y la interpretación de John Wesley Ryles en MCA Records llegó al puesto número 20 siete años después. Sin embargo, Siman no fue el único que creyó en la canción.

Chips Moman, el productor discográfico en cuya oficina se escribió la canción, le recomendó Always on my mind a Willie Nelson en 1982 cuando trabajaba con él en un nuevo álbum. Al menos otra persona en el estudio también pensó que era una buena idea, era el coautor Johnny Christopher que casualmente tocaba la guitarra en la sesión. La voz de Nelson era tan suavemente absorbente en el disco que el sencillo sigue siendo una de las grabaciones de baladas más admiradas de los años 80´s. Fue así que la canción comenzó a forjarse por merito propio una fama a base de versiones que la convertirían en una melodía de culto. La versión suave y agridulce de Nelson, un sencillo del Top 5, fue tan apreciada en la industria discográfica que la composición ganó los premios Grammy a la mejor canción pop y a la mejor canción country. La versión de Nelson también generó más de un millón de dólares en regalías para los tres coautores de la canción: Wayne Carson, Mark James y Johnny Christopher.

 

Pero sorprendentemente una nueva versión orientada al baile de la balada del dúo pop inglés Pet Shop Boys le dio años después el empuje final a esta gran canción. La versión de los ingleses la hizo entrar al top ten de Europa y en Billboard en Estados Unidos. Sin embargo, esa nueva versión, con su agresivo ritmo de sintetizador, hizo en su momento que muchos admiradores de la sensible versión de Nelson movieran la cabeza con consternación, de la misma manera que los fanáticos de los estándares pop de los años 30 y 40, tal vez como muchos lo habrían hecho cuando Tiffani hizo una nueva versión de I saw “him” standing there de The Beatles a finales de los años 80´s. Así que no es de extrañar que algunos gritaran sacrilegio cuando llegó la versión de Pet Shop Boys, con su intenso pulso de sintetizador y puntuación de caja de ritmos.

Si Siman, el editor musical que representó por décadas al coautor Carson, externó en su momento su rechazo al tratamiento hiperactivo de los Pet Shop Boys: “Personalmente, me decepcionó“, dijo sobre el disco cuando lo contactaron por teléfono en su oficina de Springfield, Missouri. “Me encantan las baladas, incluso las que tienen ritmo. Sin embargo, hacer una versión pop de un clásico… simplemente no lo sé“. Entonces Siman, que ya rondaba en esos años casi en los 70 años de edad, añadió con buen humor: “Pero claro, acabo de retirarme de la industria musical y esa es una de las razones. Hay un cambio de guardia y ya no estoy seguro de entenderlo del todo“.

Carson en cambio tuvo sentimientos encontrados respecto a la versión de  Pet Shop Boys:  “Todos me decían: ‘No te va a gustar. Cambiaron parte de la melodía, cambiaron un par de palabras y añadieron un montón de sintetizadores y cosas así’, pero mantuve la mente abierta y cuando por fin lo escuché, pensé: “¡Caramba, es un disco genial!. No creo que se pueda dañar una buena canción, y esto es la prueba viviente”.

Si analizamos, Always on my mind no es el único remake que figuró en su momento en las listas de éxitos de las discotecas. Depeche Mode combinó fragmentos del venerable Route 66 de Bobby Troup en su versión de 12 pulgadas de Behind the Wheel. Entre otros éxitos pasados ​​también figuró la mencionada versión de Tiffani para la canción I Saw “Him” Standing There de Lennon y McCartney.

 

Always On My Mind ha sido grabada por más de 300 artistas dotando a nuevas audiencias de esta canción sencilla, dolorosamente conmovedora y al instante memorable, con sus coplas líricas inmaculados. Cuantos al escucharla en algún momento de nuestras vidas sentiremos un episodio de nostalgia en pensar tal vez en el amor más intenso de nuestras vidas o en el amor platónico que alguna vez tuvimos y porque no, un modo lirico de pedir el perdón a ese ser amado si aun está a nuestro lado y meditar sobre lo que hemos dejado a un lado por “triunfar en la vida” y que al paso de la madurez de los años nos empezamos a dar cuenta de esto.

Hace unos años en una encuesta realizada por la BBC Music, la versión de los Pet Shop Boys fue votada como la “mejor versión de todos los tiempos“. Por simplicidad devastadora, sin embargo, tal vez la mejor interpretación de Siempre en mi mente vino de Nelson y hace pocos años Michale Buble realizó una versión que para muchos es sencillamente sublime.

Sobre la continua popularidad de su canción, Wayne Carson concluyó: “Para mí, una buena canción cuenta una historia que a todos les gustaría contar… una canción que lleva a la gente a decir: ‘Dios, esa canción soy yo’, lo único que ‘Siempre’ trataba de hacer era dar una larga disculpa. Es como todos los hombres que meten la pata y nada les encantaría más que llamar a sus esposas y decirles: ‘Mira, cariño, podría haberlo hecho mejor, pero quiero que sepas que siempre estuviste en mi mente’. Supongo que hay mucha gente en el mundo que buscaba una manera de decir eso en una canción”.

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