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A mediados de la década de 1960, la escena musical británica dio origen a uno de los primeros supergrupos del rock. El guitarrista Eric Clapton, el baterista Ginger Baker y el bajista Jack Bruce unieron sus talentos para formar Cream, una banda que, con tan solo cuatro álbumes de estudio, se convirtió en una influencia decisiva tanto para sus contemporáneos como para las generaciones posteriores. Cream logró fusionar de manera magistral el blues, el rock psicodélico y el hard rock, creando canciones que hoy son clásicos del género.

La breve pero intensa carrera del trío comenzó en 1966. Ginger Baker, tras asistir a un concierto de John Mayall & the Bluesbreakers, quedó impresionado por el virtuosismo de Eric Clapton y le propuso formar un grupo. Clapton aceptó y sugirió incorporar a Jack Bruce en el bajo. Baker no recibió la idea con entusiasmo: él y Bruce ya habían coincidido en The Graham Bond Organisation, donde sus fuertes personalidades habían provocado enfrentamientos que llegaron incluso a los golpes. Clapton, ajeno a estos conflictos, solo conocía a Bruce como un bajista excepcional que en ese momento tocaba con Manfred Mann.

A pesar de las tensiones personales, el trío se reunió en la casa de Jack Bruce para ensayar y componer a partir de improvisaciones. Los tres músicos gozaban de una sólida reputación en el circuito británico, por lo que intentaron mantener el proyecto en secreto. Sin embargo, cuando la prensa se hizo eco de los rumores, el empresario Robert Stigwood los contrató y Cream nació oficialmente y listos para entrar a los estudios de grabación.

 

Su primer álbum, Fresh Cream (finales de 1966), se inclinaba claramente hacia el blues, con composiciones originales de Bruce y varios covers. El verdadero punto de inflexión llegó con el segundo disco, Disraeli Gears (1967), que recibió una excelente acogida tanto del público como de la crítica. Alcanzó el quinto lugar en las listas británicas y el cuarto en el Billboard estadounidense. Su sonido psicodélico fue muy bien recibido, y Clapton participó más activamente en las composiciones. Temas como Strange Brew y Sunshine of Your Love se convirtieron en éxitos, y sus conciertos en vivo, cargados de energía y virtuosismo, eran auténticas catarsis de rock y blues.

En 1968 publicaron Wheels of Fire, un álbum doble que la prensa consideró su obra cumbre. En Reino Unido llegó al tercer puesto, mientras que en Estados Unidos alcanzó el número uno en el Billboard 200. Frente a la portada colorida y psicodélica de Disraeli Gears, la de Wheels of Fire optó por un sobrio diseño monocromático creado por el artista gráfico Martin Sharp, la cual en su versión original estaba impreso sobre una superficie plateado reflectante. Musicalmente, el trío continuó explorando el rock psicodélico y el hard rock con estructuras más elaboradas, bajo la producción del estadounidense Felix Pappalardi. Las grabaciones se realizaron principalmente en los estudios IBC de Londres y en los Atlantic Studios de Nueva York.

El álbum se divide en dos discos conceptualmente distintos. El primero, grabado en estudio, contiene nueve temas: la mayoría compuestos por Jack Bruce (tres de ellos junto al poeta Pete Brown), dos piezas de Ginger Baker y Mike Taylor, y dos covers de blues. El segundo disco reúne cuatro extensas interpretaciones en vivo registradas en San Francisco (Winterland y The Fillmore), que destacan la potencia del grupo sobre el escenario y su capacidad para improvisar, heredada del jazz. Temas como Spoonful y Toad se extienden más allá de los quince minutos.

El disco de estudio abre con fuerza con White Room, de Bruce y Brown. La canción arranca con un golpe seco de batería de Baker y una guitarra de Clapton que envuelve toda la pieza, culminando en un solo con wah-wah que crea una atmósfera psicodélica memorable. Pete Brown explicó en una entrevista el proceso creativo: “Primero compuse la música. Intenté una letra que no encajaba en absoluto; se llamaba La última buena noche de Cenicienta y hablaba de una chica hippie con un destino trágico. A Jack no le gustó, algo comprensible. Entonces recuperé un poema de ocho páginas que había escrito sobre habitaciones blancas y lo adapté al ritmo y la atmósfera de la canción”. Brown también coescribió Politician, donde se compara a un político con un depredador sexual, y Deserted Cities of the Heart, que cierra el álbum con un comienzo casi acústico, una viola interpretada por Pappalardi y una guitarra de Clapton que eleva la pieza.

 

Entre los covers, ambos de blues, se encuentran Sitting on Top of the World (composición de Howlin’ Wolf), con una guitarra distorsionada y pesada de Clapton, y Born Under a Bad Sign (Booker T. Jones y William Bell), en la que Clapton rinde un claro homenaje a Albert King con sus solos.

Ginger Baker contribuyó con Pressed Rat and Warthog, un poema surrealista recitado sobre una base musical que alterna secciones intensas y calmadas, y Those Were the Days, inspirada en la mítica Atlántida. En los créditos, Clapton aparece tocando una marimba cromática que añade un interesante color en las percusiones.

Canciones como la psicodélica Passing the Time y la acústica y folk As You Said (sin participación de Clapton) demuestran cómo Jack Bruce alcanzó en este álbum un nivel creativo excepcional, utilizando el estudio de grabación como un instrumento más. El disco en vivo, con solo cuatro temas seleccionados (Crossroads, Spoonful, Traintime y Toad), captura la esencia explosiva de Cream sobre el escenario.

La edición de lujo (box set) publicada en 2026 ofrece versiones estéreo remasterizadas y «corregidas», también en monoaural , canciones en vivo descartadas, tomas alternas y demos que enriquecen aún más el legado del que fue, con razón, uno de los grandes supergrupos de los años sesenta y de esta considerada su obra cumbre.

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