En días recientes el gobierno de México quiso colgarse del Mundial  2026 que recién comenzará en esta semana. Lo hizo con una canción que desato sentimientos de decepción, desilusión, polémica y sobre todo enojo de los aficionados mexicanos. La canción “oficial” ha generado además de una ola de críticas mixtas y controversias en redes sociales debido a sus diferentes estilos y mensajes que no parecen estar relacionados en nada al torneo. Los aficionados han expresado su descontento señalando que no era necesario un pseudo feminismo obsesivo y sobre todo  que se desaprovechó la oportunidad de mostrar al mundo un mensaje de unidad y algo de calidad quedando este “gran” lanzamiento como un producto mediocre, refrito (era una canción lanzada años atrás) y sin imaginación.

Con todo lo anterior, el pasado 31 de mayo se cumplieron 40 años de la inauguración del Mundial México 86 y no pude evitar transportarme a esa mañana en la sala de mi casa, cuando junto a mis hermanos y mis padres pudimos observar la gran ceremonia de inauguración. Yo contaba en aquel entonces con 19 años de edad. A diferencia de aquel entonces, el gobierno actual tuvo 8 años para los preparativos, no se le dio la importancia requerida y quisieron realizarlos desastrosamente en tan sólo unos meses antes del inicio del torneo 2026. En 1986, hace 40 años, el gobierno en turno solo tuvo tres años (nos asignaron la sede en 1983) y además el país venía saliendo de las secuelas del terrible terremoto de septiembre de 1985; aun así, el pueblo y el gobierno no se amilanaron y el reto fue cumplido ante el mundo con creces. Como complemento, la empres Televisa tomó en sus manos la organización del evento, organización de las ceremonias y de la selección de la música que iba a acompañar al certamen.

En este último aspecto, era importante elegir la música y los temas adecuados. Como negar que la música está estrechamente relacionada con el fútbol, si los sentimientos se convierten en una avalancha de emociones cuando uno escucha alguna de esas canciones símbolo de los mundiales, no sólo por lo futbolístico, que a veces parece gambetear la gloria como un inexplicable capricho de Dios, sino también por los recuerdos de lugares, personas y sensaciones vividas, imágenes que se funden en sonidos que nos erizan la piel y empañan los ojos.

 

Para elegir la canción que iba a ser interpretada como tema del mundial, Raúl Velasco lanzó una convocatoria para un concurso que fue realizado en 1985 en el programa “Siempre en Domingo” y en él fueron presentándose canciones e intérpretes que se disputaron el derecho de mostrarse al mundo. Esto era muy lejano al monopolio actual que la FIFA ha llevado a cabo en los últimos torneos donde les han impuesto hasta la música alusiva a los países organizadores con intérpretes muy alejados a las culturas de las tierras donde se ha llevado a cabo el torneo. Basta mencionar a Ricky Martin, puertorriqueño, muy lejano a la cultura gala en Francia 98 y a Shakira, más libanesa que colombiana,  y que nada tiene que ver con la cultura de Sudáfrica y todo parece indicar que al parecer nuevamente la colombiana amenaza con ser impuesta por la FIFA para la ceremonia en el Estadio Azteca de México en este 2026.

Pero regresando a la selección del tema del mundial de 1986, hubo una larga etapa de eliminatorias entre los grupos y solistas que presentaron sus canciones en el programa de televisión conducido por Raúl Velasco. El grupo Copal ganó la tercera de esas eliminatorias y se impuso en la ronda final convirtiéndose desde ese momento en uno de los favoritos con su tema Bienvenidos de la autoría de Marú de Esesarte. Se trataba de una canción con un peculiar estilo de rock pop folclórico que Copal había experimentado desde un par de años antes. Todo parecía ser éxito para esta agrupación, pero la felicidad y la emoción por haber ganado el concurso iba a terminar muy pronto y de repente.

Ciertamente Copal terminó por ganar el certamen y ciertamente se convirtió en el tema oficial del Mundial… hasta que la Secretaría de Turismo y el Comité Organizador pidió hacer una nueva versión alterna en inglés con un artista diferente y cambiando parte de la letra del tema. Se le asignó entonces ese trabajo al cantante y empresario Rafael Villafañe (dueño, por cierto, del Baby’O en Acapulco), quien grabó la nueva versión de Bienvenidos bajo el seudónimo de Joe Hood.

 

Al parecer la versión original de Bienvenidos sonaba demasiado “folclórica” y la letra sonaba para los organizadores sin “pegue”. Con todo esto  consideraron que se necesitaba algo más “global” para mostrarlo al mundo. A pesar de esta injusticia para el grupo Copal, la nueva versión final fue buena a mi punto de vista y empero, escuchar el todavía entrañable y abominable bilingüe Joe Hood cantando “Bienvenidos, bienvenidos, México recibe a sus amigos, Mexicou is waiting, waiting for all of you”, provocaba que, a fuerza de repetición y constancia, los medios (televisión y radio) nos contagiaran de la famosa fiebre futbolera. El tema Bienvenidos también fue grabado posteriormente por Placido Domingo para un álbum que el tenor realizó con temas alusivos a la copa del mundo 86.

Y fue así que llego el 31 de mayo de 1986 y la transmisión mundial de la ceremonia de inauguración abrió con la proyección del video de Bienvenidos de la versión de Joe Hood acompañado con escenas excelentes que mostraban en su esplendor varios sitios turísticos y aspectos de la cultura mexicana que se iban combinando con escenas en alta definición de jugadas de fútbol. El video no decepcionó a nadie; gustó e hizo que México se mostrara al mundo de pie después del terremoto de 1985 y que se encontraba más que listo para “recibir a sus amigos”. Muchos nos comenzamos en ese momento a preguntar quién era ese cantante desconocido llamado Joe Hood y no fue hasta unos meses después de terminado el torneo que me enteré que Joe Hood era mexicano y como comenté anteriormente, era empresario en Acapulco. Hood llegó, tuvo sus cinco minutos de fama mundial con Bienvenidos y así como llegó, así mismo desapareció de la escena musical dedicándose posteriormente de lleno a su faceta de empresario.

En cuanto al grupo Copal, una vez que les informaron que su versión no iba a ser utilizada para la ceremonia de inauguración, aunque sí grabaron su versión de Bienvenidos, esta quedó relegada a que se escuchara en transmisiones y promocionales locales y se les ofreció como premio de consolación el que se les grabara un álbum completo y se les promoviera en los programas musicales de Televisa. Esto sucedió en 1987, un año después del mundial. Del álbum debut en cuestión se lanzaron dos sencillos: Paren Paren y Me siento fatal, luego se evaporaron en el olvido. De hecho, salvo las canciones mencionadas y del extraño dato aleatorio de que uno de los integrantes de Copal era hermano de Mimí del grupo  Flans, no se supo ya nada más sobre la agrupación.

Continuando con la reseña  de la música utilizada durante la ceremonia de inauguración de México 86, una vez que pasaron los videos promocionales, espectáculos, bailables y los discursos alusivos, entonces comenzó el desfile de las selecciones participantes con edecanes que portaban las banderas e iban escoltadas por cadetes del Colegio Militar y de la Heroica Escuela Naval.  El desfile fue fondeado con el tema musical llamado Que Viva México que fue interpretado por Timbiriche, Daniela Romo, Aida Cuevas, “El Cuervo” y Alejandra Avalos. Fue un buen tema que motivaba y emocionaba al aficionado y llenaba de alegría y orgullo a los aficionados por ser dignos anfitriones.

 

El mirar los videos de hace 40 años, nos hace tener la certeza que difícilmente el ambiente, la emoción, pero sobre todo la música de estos temas no podrá ser superada por los que se van a utilizar en el certamen 2026, sobre todo por las disparatadas reglas de FIFA de acaparar y hacerse cargo de todo el torneo y como se comentó,  incluso de la música, dejando a las naciones anfitrionas como meras espectadoras sin tener voz ni voto en estos aspectos y que se han conjuntado con los tropiezos que el gobierno actual que ha demostrado que la responsabilidad les quedo muy grande.

Por nuestra parte, de modo sincero, solo nos queda más que repetir las palabras expresadas en la letra de Bienvenidos como Joe Hood se las cantó al mundo hace 40 años y que parecen estar vigentes : “Bienvenidos todos al mundial, México los quiere por igual…México recibe a sus amigos, México is waiting, waiting for all of you…

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