A lo largo de su etapa como solista, Paul McCartney ha cimentado una exitosa carrera con álbumes y sencillos que se han convertido en clásicos de la música. Estos logros se suman a su legendario paso por The Beatles en la década de 1960. McCartney sigue vigente en este nuevo siglo, lleno de cambios culturales y sociales, porque ha sabido adaptar su música y su arte a nuevas expresiones estéticas que conectan con las generaciones más jóvenes. Por supuesto, su trayectoria no ha sido perfecta desde el punto de vista musical, pero de esos tropiezos se ha levantado con solvencia. Además, no podemos negar que siempre ha optado por tomar riesgos creativos que lo mantienen en la vanguardia con cada nuevo trabajo, ya sean sus discos en solitario de rock, pop, alternativo o música clásica, o los que grabó con Wings. Ninguno de ellos pasa desapercibido para el público ni para la crítica especializada.

En las más de dos décadas de este nuevo siglo, McCartney ha publicado siete álbumes. En cada uno de ellos se reinventa musicalmente, al tiempo que incorpora elementos sonoros de su propia historia, logrando una mezcla equilibrada entre nostalgia y renovación. En plena crisis mundial de salud provocada por la pandemia de Covid-19, el músico publicó McCartney III, un álbum en el que él mismo se encargó de producirlo y tocar todos los instrumentos. Este trabajo surgió en un momento en que la humanidad se enfrentó a su propia fragilidad y en el que la muerte se hizo dolorosamente presente. Seis años después, en 2026, Paul McCartney regresó con una nueva producción discográfica titulada The Boys of Dungeon Lane, en la que explora su historia personal y musical, y reflexiona sobre cómo se convirtió en el artista que es hoy.

 

En The Boys of Dungeon Lane, producido por el propio Paul McCartney junto a Andrew Watt —quien ha trabajado con artistas como Pearl Jam, Elton John, Lady Gaga, Miley Cyrus y The Rolling Stones, entre otros—, el músico entrega una colección de canciones en las que, tocando casi todos los instrumentos, repasa sus recuerdos más personales: su familia, los años con The Beatles, su adolescencia y su relación actual. En su disco Memory Almost Full, ya lo había anticipado en la canción Ever Present Past: “Tengo demasiadas cosas en la cabeza… espero encontrar algo, buscando el tiempo que se ha ido tan rápido. El tiempo que pensé que duraría. Mi pasado siempre presente”. Ahora, en este nuevo álbum, cada canción confirma que ese pasado sigue vivo con él y que es imposible dejarlo atrás.

El álbum abre con As You Lie There, una pieza que exhibe el lado más experimental de Paul McCartney. La canción aborda un amor adolescente obsesivo, expresado a través de partes habladas —«Solía pasar por delante de tu casa. Todas las noches miraba hacia tu ventana; la luz estaba encendida y veía tu silueta tras la persiana»— y cambios rítmicos que transitan de secciones acústicas a intensos pasajes de rock. De acuerdo con el propio músico, el tema se inspiró en una vecina llamada Jasmine, de quien se enamoró en silencio sin jamás dirigirse a ella. “En una de las ventanas había una chica que me gustaba llamada Jasmine. Pero no sabía cómo acercarme a ella, nunca le hablé. De eso trata la canción: de imaginar a Jasmine tumbada allí.”, narró el propio Paul en una entrevista.

Además, escuchamos cortes en los cuales recuerda su difícil infancia. En Salesman Saint, hace un retrato de lo duro que fue para sus padres pasar la posguerra: “así aprendieron a seguir adelante con risas y canciones para sobrellevar la noche”. También destaca la música y los detalles cotidianos que fueron un alivio en esos momentos: «su único entretenimiento era un piano y una radio. Té caliente y cigarrillos bastaban para mantenerlos activos. Otra generación anhelando la libertad. Aprendiendo a salir adelante y a formar una familia». Melódicamente, este corte presenta algunos cambios en sus compases y está adornado con figuras hechas por instrumentos de viento.

 

Por su parte, Momma Gets By es un bello homenaje a su madre y a la manera en la cual tuvo que cargar con la responsabilidad de sostener a la familia, además de mencionar el amor que se tuvieron sus padres: «Mamá… gana lo suficiente para mantener a la familia. Trabaja todo el día para ganar el sustento. Me cuida bien. Me da todas las oportunidades y si llueve, nunca se queja». Pese a lo dura que pueda ser la vida, McCartney se muestra optimista en el corte Life Can Be Hard, en el cual remarca la importancia de tener a alguien a quien amar. También a este optimismo podemos agregar el tema First Star Of The Night (Incluso cuando llueve dentro algo me dice que todo está bien. Las emociones positivas que murieron parecen regresar, brillando intensamente como la primera estrella de la noche).

Asimismo, el disco se complementa con melodías como Ripples on The Ponds, que habla sobre los pequeños cambios que pasamos en la vida. También nos encontramos con un tema de corte psicodélico, Mountain Top, que nos recuerda su historia dentro de la década de los sesenta; la rockera Come Inside, que declara que creemos saber todo sobre el artista cuando realmente no es así; y la romántica We Two, de la cual muchos conocedores afirman que está dedicada a su esposa, Nancy Shevell.

Evocando su pasado junto a John Lennon y George Harrison, Paul McCartney nos traslada en Lost Horizon al momento exacto en que conoció a Lennon: «Bueno, recuerdo ese sonido. El frenazo de un autobús al detenerse. Música de una feria lejana; ese sonido me estremece, ese sonido me alegra. Me transporta al horizonte perdido, donde cada recuerdo que compartimos nos unió más y cada día que pasamos allí fue el comienzo del primer día de la eternidad». Más adelante, la conmovedora The Days We Left Behind nos sitúa en su antigua casa de Forthlin Road, el lugar donde ambos comenzaron a componer bajo un «código secreto del cual no se habló».

A George Harrison lo recuerda con cariño en Down South. Al respecto, McCartney declaró para la revista Variety: «Algunas de las canciones de este álbum son recuerdos míos, y ninguna lo es tanto como este pasaje de cuando hacía autostop con George; de cómo nos subíamos a camiones para irnos de vacaciones en un par de ocasiones y así tener un viaje gratis». La letra describe momentos entrañables, como aquel primer encuentro en la carretera: «Fue una buena manera de conocerte, antes de que aprendiéramos Twist and Shout».La melodía es una mezcla de un encantador folk y rock que parece extraída de una obra de The Traveling Wilburys.

 

Por otra parte, junto a Ringo Starr grabó la entrañable Home To Us, un corte que por momentos se siente como un diálogo íntimo donde ambos evocan su natal Liverpool. A esta pieza se suman los coros de Chrissie Hynde y Sharleen Spiteri para retratar a un par de jóvenes que, ante un futuro incierto, lo enfrentan con ilusión: «No nos preocupaba adónde nos llevaría el camino. No había tiempo para armar un escándalo porque era lo único que sabíamos. El mundo a nuestro alrededor no era seguro, el lugar se estaba desmoronando. Pero era mi ciudad natal. Y era nuestro hogar».

De acuerdo a información ofrecida en medios se dice que la canción surgió de una improvisación entre McCartney y Starr. Posteriormente al escuchar la grabación con el productor Watt, McCartney quedó impresionado por la batería de Starr y decidió desarrollar aún más el tema. “McCartney escribió la letra y le envió una demo a Starr, pidiéndole que grabara su voz para cantarla a dúo. Cuando Starr solo grabó el estribillo, McCartney temió que no le gustara la canción; sin embargo, tras conversar, Starr grabó el resto de su voz, lo que permitió completar el tema”.

Con The Boys Of Dungeon Lane, Paul McCartney ha entregado una obra profundamente personal. Este álbum demuestra que la capacidad creativa de este artista octogenario sigue intacta; un músico que aún se atreve a innovar y a seguir alimentando su propia leyenda a través de esos recuerdos que nos siguen maravillando. No sabemos si con este álbum McCartney esté dando un cierre a toda una fascinante carrera musical la cual sigue sorprendiendo a propios y extraños.

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