En el año de 1984 se exhibió en la salas de cine de casi todo el mundo un documental que revisaba el recorrido por Estados Unidos de una de las grandes bandas que ha dado el rock británico, Spinal Tap. La película sigue a los miembros de la banda durante el tour Smell The Glove con todos sus pormenores musicales y personales. También conocemos sus inicios en la década de los sesenta, así como su perspectiva de vida y por supuesto del rock. Todo está muy bien cuando de repente supimos que en realidad Spinal Tap es un grupo de ficción para la película This is Spinal Tap.
This is Spinal Tap es el primer largometraje de Rob Reiner luego de dirigir algunos episodios de series televisivas; curiosamente la primera aparición del trío surgió dentro del piloto de un programa de televisión llamado The T.V. Show en 1979, como una banda que parodiaba a las agrupaciones de Heavy Metal. Después el joven cineasta realizaría en 1981 un corto con los Tap titulado Spinal Tap: The Final Tour, el cual ya presentaba algunas ideas que se utilizarían para la película de 1984.
Con guión del director y los propios actores principales, en This is Spinal Tap Rob Reiner se mete en el rol del cineasta, con gorra de baseball, Marty DiBergi, quien al inició de la película nos presenta su trabajo documental (“o mejor dicho rockumental”) acerca de una de las bandas más ruidosas de rock salidas del Reino Unido (utilizan un volumen que sobrepasa el límite de 10 y lo elevan a 11). Con un montaje hecho por Kent Beyda y Kim Secrist, nos muestran en la primera secuencia el entusiasmo de los fans y paralelamente la construcción del escenario en donde se presentará el afamado trío conformado por el guitarrista y vocalista, David St. Hubbins (Michael McKean), el bajista Derek Smalls (Harry Shearer) y el guitarrista principal, Nigel Tufnel (Christopher Guest). Ademas cabe mencionar que las canciones que acompañan la banda sonora son composiciones de los histriones y del cineasta.
Reiner al convertir la película en una falso documental esta se vuelve en una serie de episodios, por momentos hilarantes, que nos llevan desde su presentación a la prensa a su llegada a Estados Unidos, por parte del presidente de la compañía discográfica, Sir Dennis Eton-Hogg (Patrick MacNee), pasando por una discusión con una ejecutiva de la disquera, Bobbi Flekman (Fran Drescher), que se niega a publicar el álbum por su portada sexista, hasta llegar a los incidentes que se presentan durante el tour como lo son las discusiones con su representante, Ian Faith (Tony Hendra), por shows cancelados o el negarse a tener como asistente a la novia de St. Hubbins, Jeanine (June Chadwick); su fallido decorado sobre el escenario para la canción Stonehenge, la entrega del disco con portada en negro (“The Beatles la tenían toda blanca y eso era arte”), el misterio que se cierne sobre los bateristas del grupo y demás circunstancias que van provocando una ruptura dentro de la banda.
Con This is Spinal Tap muchos músicos y grupos de rock se identificaron con varias de las situaciones que se muestran a lo largo de su filme. La realidad supera a la ficción. Posteriormente Spinal Tap regresó a las pantallas (ahora de televisión) en 1992, con el especial A Spinal Tap Reunion (irónicamente dirigido por Jim DiBergi y Lauren Eton-Hogg), en donde tuvieron invitados especiales como Jeff Beck, Kenny Rogers, Mel Tormé, Jamie Lee Curtis y Robin Williams, entre otros. Además publicaron los álbumes Break Like The Wind (1991), Back From The Dead (2009), más dos bandas sonoras, This is Spinal Tap (1984) y The End Continues (2025). Asimismo han ofrecido algunas presentaciones en vivo, como el homenaje a Freddie Mercury en el estadio de Wembley en 1991, apariciones en el Festival de Glastonbury o el concierto Live Earth en 2007.
Ahora cuatro décadas después llega una secuela, Spinal Tap II: The End Continues (2025). Quizá esta nueva entrega no ofrece la frescura de la primera, pero busca apelar a la nostalgia. La hija del manager Ian Faith, Hope Faith (Kerry Godliman) al morir su padre le deja algunos documentos, entre ellos un contrato con Spinal Tap aún vigente por un concierto más, por lo que pretende realizar un show de despedida de la banda en la ciudad de Nueva Orleans (luego de que Garth Brooks hiciera viral su cover a la canción Big Bottom). Nuevamente el estilo de documental se hace presente y el cineasta DiBergi se da a la tarea de buscar a cada integrante del grupo y ver qué se ha hecho de sus vidas tras su separación algunos años atrás por peleas entre ellos.
Rob Reiner lleva a buen puerto su guión, coescrito con McKean, Guest y Shearer. Aunque ya no vemos a los Tap viajando de ciudad en ciudad, perdiéndose entre laberintos para salir a escena, en festivales militares o pasando por los detectores de metal en los aeropuertos, ahora los encontramos en tiendas de quesos, de pegamentos o creando música que no es necesariamente rock. De igual manera la mayoría de las locaciones son oficinas, la arena en donde ensayan para el concierto o el estudio de grabación en el cual se la pasan discutiendo, tocando con Paul McCartney (que casualmente se asoma a ver qué pasa ahí) el clásico Cups and Cakes que no gusta a St. Hubbins (“me molestó que llegara dando órdenes”), Nigel mostrando sus pedales de guitarra a Marty DiBergi (en plena referencia a la primer cinta cuando enseñaba su colección de guitarras que no han sido tocadas) o la invitación que acepta Elton John para participar en el concierto.
Spinal Tap II no es una mala película, al contrario se nota la mano experimentada de Rob Reiner, quien realiza una comedia agradable, pero como una secuela quizá puede parecer innecesaria. Aunque podemos tomar la película como una referencia a esos viejos dinosaurios del rock que tienen que adaptarse a estos tiempos, que deben lidiar con cambios generacionales de ideología representados por ese director musical, Simon Howler (Chris Addison), que debido a una enfermedad es incapaz de procesar la música y les da sugerencias descabelladas para incluir en su recital (como meter coreografías con vestuarios coloridos) y hacerlo más atractivo para un nuevo público.
Spinal Tap dejó de ser una parodia de las viejas bandas de heavy metal, para convertirse un grupo que muestra el lado cómico de la fama que se niega a ser olvidada.Como nota final se puede agregar que This is Spinal Tap fue el primer largometraje que dirigió Rob Reiner, antes de crear joyas como When Harry Met Sally (1989), Stand By Me (1986) o Misery (1990), y Spinal Tap II es su última película como director (aunque hay un registro de otro trabajo con los Tap que quizá aparezca de manera póstuma en algún momento). Todo un legado musical lleno de ruido y rock.














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