Luego de publicar su álbum debut en 1973, Queen alcanzó un éxito moderado pero constante al colocarse en el top 40 de las listas británicas, donde llegó hasta la posición número 24. En otras partes del mundo también obtuvo buenos resultados. Sus presentaciones en vivo estaban llenas de energía, y la carismática presencia de Freddie Mercury sobre el escenario contribuyó enormemente a que la banda ganara una gran cantidad de seguidores. Además, no se puede ignorar el talento de Brian May, John Deacon y Roger Taylor, quienes conformaban la sólida base musical y compositiva que complementaba perfectamente la figura de Mercury.
Recordemos que el primer álbum del grupo se grabó durante los periodos en los cuales no se utilizaban los estudios Trident (previamente ya habían grabado parte del material en Da Lane Lea Studio) y con esto ofrecieron un disco que llamó la atención. Todo esto los llevó a ser teloneros de Mott The Hopple durante su gira por Reino Unido y parte de los Estados Unidos en los años de 1973 y 1974, con lo que la banda tuvo una mayor exposición ante el público. Una vez que el grupo se consolidó, el siguiente paso fue grabar un segundo álbum que afianzara aún más su carrera. Ese proyecto se tituló simplemente Queen II, se publicó en marzo de 1974 y llevó a la banda a dar un paso importante en su ascenso.
Para esta segunda obra discográfica, Queen tuvo influencias del rock progresivo, el glam y el hard rock que los llevaron a crear un álbum más conceptual. Primeramente por la separación temática presentada en ambos lados en su versión en vinil. El lado A denominado blanco, con canciones de Brian May y Roger Taylor, y el lado B llamado negro con los temas compuestos por Freddie Mercury. De acuerdo a críticos especializados se dice que Queen no buscó crear un disco conceptual. Más bien fueron “los esfuerzos de composición en solitario de cada miembro de la banda se materializaron gracias a la profunda atención al detalle del conjunto, con el productor Roy Thomas Baker, lo que dio como resultado un sonido imponente de meticulosa grabación multipista en estudio”.
A diferencia del primer álbum, Queen utilizó de manera formal los estudios Trident y las sesiones de grabación se extendieron por seis meses, debido a compromisos del grupo, entre ellos la gira con Mott The Hopple en 1973. Además se dice que durante la grabación el bajista John Deacon se ausentaba porque tenía que presentar exámenes universitarios en electrónica, por otro lado el productor Roy Thomas Baker también tuvo que dejar el trabajo en el estudio porque viajó a Dinamarca. Con todos estos inconvenientes la obra salió adelante y al lanzarse al mercado obtuvo un gran éxito al llegar al quinto lugar en los charts de Reino Unido y a la nada despreciable posición 49 en la lista Billboard 200 en Estados Unidos. La fotografía para la íconica portada fue tomada por Mick Rock y esta se inspiró en una fotografía de la actriz alemana Marlene Dietrich
En este 2026 la segunda obra de Queen ha sido remasterizada y remezclada (como en Queen I en 2024) y además se agregó material extra como tomas alternas, backing tracks y versiones en vivo en la BBC y el Teatro Rainbow. En el comunicado de prensa de su sitio oficial, Brian May expresó: “Esta nueva mezcla estéreo es bastante aventurera… gracias al trabajo de nuestro equipo de sonido, esta obra antigua de cuando todavía estábamos aprendiendo a alcanzar las estrellas abre un nuevo mundo para muchos que se preocupan por estos sueños arcanos tanto como nosotros”. Mientras que Roger Taylor mencionó: “En Queen II fue la primera vez que se nos permitió cierta libertad en el estudio, a diferencia del primer álbum. Básicamente suena mejor y se parece más a lo que queríamos que sonara… Estábamos construyendo nuestra confianza en el estudio. Algunos dirían sobreconfianza”.

Musicalmente hablando Queen II en su producción, a cargo de Roy Thomas Baker, está más elaborado y lleno de capas de grabación para lograr la complejidad de las canciones. El primer lado, el side white de composiciones de May y Taylor, inicia con Procession, una pieza instrumental en donde destaca la guitarra de Brian May (de acuerdo a notas técnicas se realzó el sonido con un amplificador que modificó John Deacon), con sus overdubs correspondientes y de fondo se escucha el bombo de la batería de Roger Taylor. Un tema que es la génesis de God Save The Queen. El segundo corte, Father to Son, se encuentra dentro de ese estilo de rock que la banda desarrolló y que continuará en sus posteriores obras.
El tercer corte, White Queen (As It Began), muchos expertos de la banda señalan que Brian May la escribió para su viejo grupo Smile en 1968. Ademas explican que la canción es una secuela del tema The March Of The Black Queen. Para el seguidor del grupo llamado QueenCandy asegura: “La Reina Blanca representa todo lo bueno y puro del amor, mientras que la Reina Negra representa el lado oscuro de la lujuria y el deseo prohibido. Esta canción puede ser tanto el final de La Marcha de la Reina Negra como el comienzo de la historia”.
Some Day One Day, es cantada por Brian May, un melodía que aparentemente es sencilla, pero May grabó diversas guitarras acústicas y eléctricas en diferentes canales para crear una especie de pared de sonido. Al final de este primer lado aparece una canción escrita e interpretada por Roger Taylor, la cual es un hard rock, The Loser In The End, muy al estilo Zeppelin.
Por su parte el lado B, el side black de Freddie Mercury, es una colección de canciones con una atmósfera épica-fantástica. Temas como Ogre Battle, que inicia con las cintas reproducidas al revés nos da la pauta para una fábula de una batalla de ogros, la cual narra un anciano; The Fairy Feller´s Master-Stroke, está inspirada en una pintura del artista Richard Dadd que lleva el mismo título. Las anécdotas cuentan que en su tiempo libre, Mercury llevaba a los integrantes del grupo a ver el cuadro expuesto en la Galería Tate en Londres. Esta canción da paso a Nevermore, que inicia con el piano de Mercury y nos da un respiro, con esta power ballad, para lo que será The March Of Black Queen.
Para este momento los integrantes de Queen utilizaron el estudio como un instrumento más y experimentaron con las posibilidades de crear efectos que dieron solidez a su sonido. En cada canción como The March Of The Black Queen en sus más de seis minutos de duración es un ejemplo de ello, al igual que el corte Funny How Love Is, con esos coros multiplicados en sobregrabaciones. Lo que llamó la atención es que no se utilizó ningún sintetizador en las grabaciones. De acuerdo al sitio web Loudersound se menciona: “El álbum se grabó en cintas de 16 pistas (llevadas casi al límite con bouncing y overdubs extremos). Usaron técnicas innovadoras para la época: armonías vocales masivas, guitarras orquestales de Brian May (con su Red Special y el Deacy Amp), pianos tratados, cintas reversas, panning estéreo exagerado y efectos orquestales. Roy Thomas Baker lo describió como el fregadero de cocina de todos los efectos Queen posibles”.
El álbum cierra con Seven Seas of Rhye, una tema acerca de un lugar imaginario llamado Rhye que el cantante imaginó junto a su hermana cuando eran niños. Este sitio es mencionado en algunas canciones de Queen como Lily Of The Valley, My Fairy King y The March Of The Black Queen. La palabra Rhye no tiene un significado real, aunque como curiosidad en México se tradujo la canción como Siete Mares de Armonía
Queen II es una obra importante del grupo, una colección de temas que fueron la semilla para la creación de sus posteriores producciones discográficas, sobre todo A Night At The Opera. En una vieja entrevista con John Deacon, el bajista declaró: “Lo más importante para mí fue que el álbum Queen II entrara en las listas de éxitos; fue especialmente gratificante, ya que el primero no tuvo mucho éxito. Es agradable ver que se reconoce tu trabajo, aunque no suelo preocuparme demasiado. Roger tiende a preocuparse más por lo que sucede en ese ámbito”. Y Roger Taylor remató diciendo: “Odié el título del segundo álbum, Queen II, era muy poco original”.













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