Cuando terminaron, Yoko vino a Londres. Se veía como una viuda, una pequeña figura diminuta vestida de negro. Vino a Cavendish y dijo: «John se fue. Está con May Pang». Así, para mostrarnos amigables y después de ver su apremio, Linda y yo le dijimos: «¿Aún lo amas? ¿Quieres regresar con él?». Dijo que sí. Le dijimos: «Bueno, ¿qué se requeriría entonces?» porque íbamos a viajar a Los Angeles.
Ibamos frecuentemente a Capitol Records o sólo para pasarla bien. Era el lugar lógico en donde estar si eras parte del negocio de las disqueras. En este caso íbamos a tomar vacaciones. Le dije: «Puedo darle un mensaje, ¿que debería decirle?». Ella me contestó: «Tendría que regresar a Nueva York. No podría vivir conmigo de manera inmediatamente; tendría que cortejarme e invitarme a salir. También podría enviarme flores y empezar todo de nuevo». Por supuesto, ella era quien lo había enviado con May Pang pero ese no era el punto en ese momento.
Así que fuimos allá y él estaba grabando Pussy Cats con Nilsson y Keith Moon y Jesse Ed Davis, un trio de locos de remate. Tres locos totalmente alcoholizados además de John, ¡olvídalo! Aún el lugar era perfecto. Fuimos a una sesión y nos quedamos rato. Era un poco extraño al principio, John y yo, vernos en ese momento…
…
Me llevé a John a un cuarto en la parte posterior de la casa y ahí nos sentamos. «¿Cómo estás? Bien, es bueno verte…». John estaba tranquilo. Para él era muy temprano en la mañana aunque ya era la tarde.
Le dije: «Yoko fue a Londres y dijo que le gustaría regresar contigo. ¿Tú qué piensas? ¿Te interesaría?». Me dijo que sí, que aún la amaba. Así que añadí: «Pues esto es lo que tienes que hacer: debes de regresar a Nueva York, conseguir un departamento, cortejarla y demás».
¡Y eso fue justo lo que hizo!. Así fue como ellos regresaron.
Extracto del libro Paul McCartney, Many Years From Now de Barry Miles.












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