Hace muchos años, El Brandy Don Pedro patrocinaba cápsulas en sus comerciales haciendo semblanzas de personas que han tenido el Don, ya fuera en la ciencias, las artes, etc. Había una capsula sobre Albert Einstein que me encantaba verla por la música con la que la fondeaban. Ni más ni menos que Júpiter, el portador de la alegría, de la suite de Los Planetas de Gustav Holst.
Holst, nacido en Cheltenham (Inglaterra) cuyo nombre completo era Gustavus Theodore von Holst por su ascendencia alemana, letona y sueca, compuso esta gran obra siendo profesor de la St. Paul’s Girls’ School en Hammersmith, Londres. La afición por la música de Gustav Holst fue temprana. Hijo de un padre profesor de piano con tan solo 18 años ya había compuesto diversas obras entre las que se incluía una Sinfonía en do menor. Formado en el Royal College of Music de Londres a su salida de la institución tuvo diferentes empleos hasta que consiguió ser nombrado director musical de la Escuela Femenina de Saint Paul, en Hammersmith, donde estuvo dando clases a señoritas de buena familia durante más de treinta años lo que le dio estabilidad económica y lo convirtió en un compositor durante los fines de semana y los periodos vacacionales.
Y así entre clases y composiciones, pasaron los años y en un viaje en 1912, el también compositor inglés Clifford Bax le introdujo a la Astrología, un mundo que cautivó a Gustav Holst para el resto de su vida, convirtiéndose en un experto astrólogo, que incluso llegó a realizar horóscopos y cartas astrales, eso sí, solo para sus amigos y le dio el tema para su obra más conocida y con la que alcanzó su mayor éxito: Los Planetas. Una obra de cincuenta minutos de duración, inicialmente escrita para dos pianos que posteriormente el propio Holst adaptaría para orquesta sinfónica y estructurada en siete movimientos, dedicado cada uno de ellos a un planeta diferente.
Los cielos siempre han sido fuente de inspiración y asombro para el ser humano y basta con ver el enorme campo científico que es la astronomía actualmente. Miles de científicos desde hace años se han dedicado a observar y aprender de los astros y otros cientos de miles nos hemos sentido atrapados por el hobbie de la Astronomía, pero no hemos sido los únicos, y ahí podemos enumerar la literatura, el cine y en nuestro caso, Gustav Holst decidió transmitir en notas los sentimientos que a él le albergaban al imaginar la visión de nuestro Sistema Solar, y ese fue el inicio de la composición de su monumental Suite. Lo que Holst intenta narrar en cada movimiento es el significado astrológico que tiene cada planeta, dicho de manera más clara, la influencia de éstos en la mente de las personas. No se preocupen que para los que no tienen ni idea de Astrología, Holst nos ayuda un poco poniendo una breve descripción de lo que nos vamos a encontrar después del nombre del planeta, en la que tiene bastante que decir al carácter del dios romano (o griego) que le da dicho nombre.
Debido al tiempo limitado que como se comento, Holst tenía para componer (sólo los días libres de su trabajo), fue la razón por la cual le tomó más de tres años terminar Los Planetas. Eso junto a una neuritis de su padre, a quien tuvo que cuidar le obligó a pedir ayuda para poder completar las 198 páginas de la partitura, recurriendo a quien llamó sus escribas: Vally Lasker y Nora Day.
Los Planetas se compusieron en los años que duró la Primera Guerra Mundial. En su composición se quieren ver inspiraciones de meditaciones de su propio horóscopo a partir de la influencia del astrólogo Raphael autor de un libro sobre los planetas y la influencia sobre el destino de los acontecimientos. En esa época, el apellido Von fue retirado del nombre de Holst por motivos políticos. Los Planetas y tuvo un primer estreno, parcial y de carácter privado, en el Queen’s Hall londinense de la mano de sir Adrian Boult el 29 de septiembre de 1918 y el estreno definitivo y completo en Londres de la mano de Albert Coates dirigiendo a la Sinfónica de Londres el 15 de noviembre de 1920.
Así los movimientos que componen la obra son:
1 – Marte, el portador de la guerra.
2 – Venus, el portador de la paz.
3 – Mercurio, el mensajero alado.
4 – Júpiter, el portador de la alegría.
5 – Saturno, el portador de la vejez.
6 – Urano, el mago.
7 – Neptuno, el místico.
Muchísimos años después, ya en el año 2000, el compositor Colin Matthews estrenó un nuevo movimiento, que había compuesto por encargo y que trataba de actualizar el Sistema Solar a la obra original de Holst. Matthews se lo dedicó a Imogen Holst, hija de Gustav Holst.
8.- Plutón el renovador
Curioso que el tiempo y la ciencia hayan querido que la obra siga manteniendo su vigencia científica al día de hoy, pues, en año 2006, Plutón fue descendido por la comunidad científica a la categoría de planeta enano o asteroide. Por lo cual, los siete movimientos originales de Holst bastaban para el sistemas solar y el último movimiento extra fue retirado también de la obra original.
¿Y la Tierra? El motivo por el que no existe una pieza dedicada a la Tierra es porque la influencia astrológica de nuestro planeta es inexistente a pesar de que es bastante evidente que el planeta que más influye en la vida de los humanos sea el nuestro y posiblemente también éste sea el motivo por lo que el mismo Holst siquiera se planteara escribir una pieza adicional para Plutón una vez descubierto, dado que la significación astrológica de Plutón era igualmente inexistente. Como se comentó, el movimiento adicional de Plutón fue agregado post mortem a Holst.
Marte (la guerra) fue el primer movimiento de la suite en ser terminado. Mercurio es considerado el único movimiento totalmente autógrafo de Holst, terminado en 1917. Los restantes movimientos de la obra fueron orquestados a partir de la primera versión para dos pianos. En Mercurio (que representa al mensajero) se convierte en agilidad, ligereza y una sensación de no fijación en una tonalidad determinada. Júpiter (en conjunto con Mercurio) es considerado el scherzo de la obra, de estructura sonata. Saturno (la vejez) nos muestra el carácter serio y triste. Finalmente Neptuno (el místico) usa coro femenino sin texto. Los dos movimientos más famosos y conocidos de la obra, merecen un análisis a detalle:
En cuanto a Marte, aquí se nota la bipolaridad, aunque, lo que en Marte es brutalidad y agresividad (recordemos que representa a la guerra) se convierte en asombro y admiración. El movimiento que abre la obra se ha utilizado infinidad de veces en documentales y segmentos en noticieros para acompañar noticias sobre terremotos, huracanes y otros tipos de desastres naturales, además muchas veces para ilustrar todo tipo de intervenciones armadas. Se trata de una música inquietante, amenazadora que no te deja indiferente. La música preludia algo y nos deja la sensación que no va a ser algo agradable y/o bueno. La influencia se ha dejado sentir en muchas obras, una conocida es la música de la película Gladiador, en los segmentos de las batallas encontrarán bastantes pasajes casi idénticos a Marte.
Júpiter, el portador de la alegría, es el movimiento claramente más majestuoso, el más intenso y mi favorito. Lo conforman una sucesión de varios temas, con vida propia, que no precisan desarrollo ni material de transición entre uno y otro. También, ha devenido en el más popular de los siete movimientos. ¡Vaya forma de ver al universo, como un juego armónico! El final de este movimiento nos remite a la música más afortunada y feliz que exista en la suite. Todo un guiño a la belleza, a la amabilidad, a la euforia, al disfrute. Una trompeta entona un solo, acompañada armónicamente por los alientos y rítmicamente por las cuerdas y los timbales, que desembocan, con el arpa, en la algarabía total. Como en nuestro sistema solar, Júpiter en la suite de los planetas es grandioso y colosal, no hay límites, y si los hubiera, no se resistirían a su fuerza.
La última vez que pude escuchar en vivo Los Planetas, fue por una fortuita casualidad. Cuando laboraba en la Cancillería, a una amiga y ex compañera de la secundaria se le quedó un boleto que era para su hermano, Me llamó por teléfono después de la hora de la comida diciéndome que el concierto iba a comenzar en 3 horas. Como pude despaché mis pendientes y así, de un momento a otro, ya estaba yo sentado en una butaca del teatro del Palacio de Bellas Artes. Fue sencillamente estupendo porque adicional a la música, se proyectaron astrofotografías en HD de los planetas mientras la Orquesta Sinfónica Nacional interpretaba la obra, no puedo negarlo, siendo gran aficionado a la astronomía y a esta obra; en varias partes de la misma, una que otra lagrima rodó por mi rostro.
Los Planetas se hizo tan popular durante la vida de Holst que le otorgó al compositor lo que ahora se consideraría el estatus rock star. Mucho se ha hablado de la originalidad de la obra, aunque más razonable es pensar de que la obra está ligada a varios autores de aquel tiempo Por ejemplo, Gustav Holst toma prestado de los Nocturnes de Debussy la idea del coro femenino sin texto (Neptuno). Igualmente se puede rastrear la influencia otros genios de la música como Richard Strauss. Según uno de sus biógrafos, Holst, sin embargo, …odiaba su popularidad. Cuando la gente le pedía un autógrafo, les entregaba una hoja de papel mecanografiada diciendo que no daba autógrafos. El público parecía exigirle más música como Los Planetas, y su música posterior pareció decepcionarlos. Qué irónico que la pieza que hizo famoso su nombre en todo el mundo finalmente le haya traído la menor alegría.
La influencia de la obra ha sido tan atemporal que varios músicos y bandas han rendido homenaje a Los Planetas o utilizaron la música de Holst para inspirar la suya propia. Entre algunos tenemos:
En el álbum Mythodea (2001) del compositor griego Vangelis, dedicado a la misión espacial de la NASA en Marte, el primero de sus movimientos evoca el principio del movimiento correspondiente de la suite de Holst.
King Crimson, la banda de art-rock dirigida por el maestro de la música ambiental Robert Fripp, incluyó un arreglo en vivo del primer movimiento Marte en el segundo lanzamiento de la banda, In the Wake of Poseidon (1970).
Emerson, Lake & Powell, la banda derivada de Emerson, Lake & Palmer (llamémoslos Júpiter, Saturno y Neptuno del rock progresivo) presentó un arreglo de Marte, el portador de la guerra en el único álbum de estudio del grupo, lanzado en 1986.
Jeff Wayne, empresario del rock, y Rick Wakeman, teclista del grupo británico Yes (de 1971 a 2004), ofrecieron una versión de rock progresivo de toda la suite de Holst en su álbum Beyond the Planets (1985).
Al guitarrista de Led Zeppelin, Jimmy Page, le gustaba interpolar riffs basados en Marte durante las presentaciones en vivo del éxito característico del grupo, Dazed and Confused (1969).
Un ultimo ejemplo es la canción Running del álbum Symphony (2008) de la soprano británica Sarah Brightman tiene acordes de Júpiter.
La vida de Gustav Holst empezó a declinar en 1933. El compositor comenzó a sufrir de serios problemas estomacales, y finalmente, el 25 de mayo de 1934 murió por unas complicaciones, tras una operación quirúrgica en Londres. Sus hijas, Imogen Holst y Angela Holst, al igual que su padre, se dedicaron a la composición y a la dirección musical cuando finalmente su padre Gustav pareció elevarse en su legado mas allá de los planetas a los que hizo celebres en la música clásica.











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