Era el año de 1978. Empezaba mi educación en el nivel secundaria y mi papá decidió jubilar la vieja consola Telefunken que nos dio tantas y tantas horas de felicidad al tocar discos de vinilo de 16, 33, 45 y 78 RPM. Haciendo sacrificios y ahorrando, mi progenitor nos compró nuestro primer modular estereofónico Gradiente que tenía unos bafles inmensos que hasta la fecha conservamos, no así el amplificador que cumplió su vida útil. Para estrenarlo y ver su potencia, además de que el primer LP que se reprodujo en el estéreo fue el disco número 1 del Álbum Azul de The Beatles, además mi papá compró un LP que le recomendaron a mi hermano mayor y que prometieron hacer “explotar” los bafles al tocarlo, el disco de 33 RMP era de un grupo llamado Santa Esmeralda con el hit Don’t Let Me Be Misunderstood (No me malinterpretes) que duraba toda la cara A del LP, te mantenía muy dentro de la música a un ritmo español flamenco con influencias de música disco.
La portada para mí que entraba a la pubertad era muy sugestiva; chicas en lencería y ropa ligera rodeando al cantante y acosándolo. El concepto de Santa Esmeralda se especializó en hacer covers de éxitos de los años 50 y 60. El escribir ahora sobre esta versión de Don’t Let Me Be Misunderstood me ha catapultado al centro de una tormenta de recuerdos en cuestión de segundos. Uno de ellos es recordar la escena final de la pelea entre O-Ren Ishii (Lucy Liu) y Kiddo (Uma Thurman) en la película de época de Quentin Tarantino, Kill Bill (2003), se fondeo esta secuencia con la magnífica Don’t Let Me Be Misunderstood como una introducción que encaja perfectamente en la imagen.
La canción Don’t Let Me Be Misunderstood fue escrita en 1964 por Bennie Benjamin , Gloria Caldwell y Sol Marcus; la grabación original de Nina Simone fue lanzada ese mismo año sin causar mucho revuelo. Los británicos The Animals, con Eric Burdon pusieron poco después su versión modificada de Don’t Let Me Be Misunderstood, pero la canción finalmente llegó a la cima la siguiente década de la mano de Santa Esmeralda. Se vendieron millones de copias en todo el mundo en 1977 y el equipo productores franceses Nicolas Skorsky y Jean-Manuel de Scarano, creadores del proyecto, obtuvieron el mayor éxito con este sencillo.
La letra expresa la súplica de una persona que busca ser comprendida en su totalidad, reconociendo que, aunque a veces puede parecer irritable o actuar de manera equivocada, sus intenciones son buenas. La repetición del estribillo “Oh Lord, please don’t let me be misunderstood” (Oh Dios, por favor no me mal interpretes) refleja un deseo profundo de empatía y comprensión por parte de los demás, especialmente en momentos de error o frustración.
El narrador de la canción admite su humanidad y sus defectos, y expresa su amor y su deseo de no herir a los demás, a pesar de sus imperfecciones. Esta vulnerabilidad se manifiesta en la admisión de arrepentimiento por “alguna cosa tonta” que ha hecho. La canción toca temas universales de la condición humana: la imperfección, el arrepentimiento y la búsqueda de aceptación. La música de Santa Esmeralda añade un giro energético y apasionado a la interpretación de la canción, lo que puede hacer que el mensaje llegue a ser aún más emotivo y urgente.
La canción también explora la dualidad de las emociones humanas, donde una persona puede ser alegre y despreocupada en un momento, y llena de preocupaciones en otro. Esta dualidad puede llevar a malentendidos por parte de aquellos que solamente ven un lado de la personalidad de alguien. La súplica por no ser malinterpretado es un llamado a la comprensión y la paciencia, y resuena con cualquiera que haya sentido la angustia de ser juzgado erróneamente.
Y que decir sobre Santa Esmeralda, tal vez a mi punto de vista intentaron música pop completamente centrada en los sonidos latinos en pleno París y a lo largo de su carrera la crítica y los fans los asociaron erróneamente a la Música Disco por una sencilla razón: formaba parte del elenco de Casablanca, sello que tenía cobertura exclusiva de la Música Disco. Hasta el día de hoy, en las innumerables compilaciones lanzadas a partir del elenco de este sello, Santa Esmeralda se encuentra mezclada con bandas que no tienen ninguna similitud con su trabajo, sólo el lado bailable, pero aún así hay una diferencia abismal.
Para implementar en escena el concepto de Santa Esmeralda, los productores contrataron al cantante y saxofonista estadounidense Leroy Gómez, quien se había quedado atrapado en París en 1973 después de una gira europea con la banda estadounidense de soul Tavares. Anteriormente había participado como músico de sesión para el sencillo Goodbye Yellow Brick Road de Elton John y en 1974 en grabaciones de Julien Clerc y Patrick Juvet . En ese momento le llegó la oferta de hacer grabaciones como cantante solista que se comercializarían con el nombre de Santa Esmeralda. A Gómez se le asignaron bailarines para acompañar el ritmo del flamenco, aparentemente se suponía que debían mantenerse alejados de los micrófonos, pues los productores las consideraban como las principales responsables del componente visual, es decir, el baile con tintes españoles y el atractivo sexual.
Y el concepto funcionó: Don’t Let Me Be Misunderstood, lanzado por Philips en 1977, logró fusionar la alegría de vivir en la Península Ibérica con el pop y la tradición. Por supuesto, el single solo contenía la canción pop real, pero lo que fue particularmente emocionante fue la hipnótica versión de 16 minutos de duración con la parte instrumental variable que se repitió varias veces con bajo suave, funk y rock, funk y guitarra clásica española. con cuerdas y trompetas Tex-Mex que siempre me recuerdan de alguna manera a los viejos spaghetti westerns. Además del uso en Kill Bill (la parte instrumental con la guitarra funky), el montaje del vídeo con la versión larga también es sumamente interesante.
Un clip de televisión bastante colorido de tres minutos (TopPop , Holanda) de Leroy (más bailarines) se combinó con la actuación de un conjunto de danza española. Una coreografía excelente, variada, emocionante y que no aburre ni un segundo, se nota que el grupo flamenco se divirtió mucho con la implementación visual. No sé si el vídeo se hizo en el 77 o después, pero definitivamente vale la pena verlo.
Claro, los puristas musicales hace tiempo que han levantado el dedo de advertencia, la versión de Santa Esmeralda es un escándalo, las únicas interpretaciones aceptables, por supuesto, provienen de Nina Simone y Eric Burdon y los Animals , yo sigo prefiriendo la versión de Santa Esmeralda que es en realidad toda una curiosidad: producción francesa, la canción se convirtió en un himno de la fiesta y la vida nocturna ibérica, indisolublemente ligada a las experiencias vacacionales de millones de turistas que con el tiempo probablemente pensaron que “No dejes que me malinterpreten” era algo así como una alternativa al himno nacional español.
Leroy Gómez , el modelo macho con la camisa abierta hasta el ombligo (diferentes épocas, diferente moda) pronto fue reemplazado en el segundo LP, titulado según el mayor éxito de los Animals, The House Of The Rising Sun , fue reemplazado por Jimmy Goings. Gómez probablemente tuvo la audacia de exigir sueldos más altos después del gran éxito, al menos eso parece ser. El concepto se mantuvo inalterado incluso con el nuevo cantante, temas largos con un toque ligeramente exótico, adornados con los encantos del acompañamiento femenino. La curva del éxito todavía apuntaba lentamente hacia abajo, The House Of The Rising Sun también se convirtió en un éxito, pero ya no alcanzó la popularidad de Don’t Let Me Be Misunderstood.
Regresando a Don’t Let Me Be Misunderstood, cuando lo escucho, su duración pasa como arena entre los dedos, no parecen 16 minutos. Pasa muy rápido. Es una canción muy divertida, la pausa instrumental en medio de esta canción es tan adictiva. El tratamiento es increíble, así es en serio como debería ser el tratamiento en una canción como esta. Las cuerdas en esa parte también son asombrosas. El tono de la guitarra es excelso. Cuando entiendes todo lo que sucede, aprendes que esta es la mejor versión de esta canción y posiblemente una de las mejores canciones de siempre. Este es sin duda uno de mis favoritas. La batería, los solos de guitarra clásica, los vientos, las cuerdas.
La globalización de la música latina de forma “americanizada” es fascinante y es una pena que prácticamente no haya bandas que sigan los mismos pasos de fusionar este estilo con el blues rock y la propuesta de Santa Esmeralda de producir música pop a partir de este género es algo inalcanzable, sobre todo cuando se trata de una banda prefabricada, lo que en la mayoría de los casos es abominable. Los números de Don’t Let Me Be Misunderstood y las decenas de premios conseguidos hablan por sí solos, y constituye uno de los mayores éxitos de la música pop de todos los tiempos.
Como se comentó, tras el primer álbum de la banda, Leroy Gómez abandonó la banda dejando sitio al cantante Jimmy Goings. En 1978, el concepto Santa Esmeralda grabó la canción Sevilla Nights para la banda sonora de la película Thank God It’s Friday. Además de su contribución a dicha banda sonora, su álbum The House of the Rising Sun también apareció en las listas de éxitos de ese año. Tras el éxito de sus dos primeros álbumes, lanzaron el álbum Beauty de menor éxito aunque sí tuvieron un tema que alcanzó el puesto 16 en las listas de música Disco: Another Cha-Cha/Cha-Cha Suite, era el año 1979. Seguidamente, en 1980, el grupo lanzó el álbum Don’t Be Shy Tonight pero los conflictos internos comenzaron a originarse entre los productores del grupo y en el rostro de una reacción anti-discoteca en la que cayó la música a principios de los 80, esto terminó de matar al género y al sello Casablanca dando como resultado la disolución del grupo.
En 2002, Gómez, que había estado de gira con una nueva formación del grupo, lanza Lay Down My Love, un álbum con material nuevo, y en 2004 Santa Esmeralda – The Greatest Hits, que incluye nuevas versiones de disco de la banda éxitos de la época. El grupo había re-entrado en la conciencia popular en 2003, cuando Don’t Let Me Be Misunderstood, apareció en la banda sonora del primer volumen del homenaje de Quentin Tarantino al género de película de artes marciales, Kill Bill. Esto colocó a Santa Esmeralda en un nuevo aire de popularidad y demostrando que existe música pop tan valiosa y con legado permanente como en cualquier otro estilo











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