Al revisar la historia de Kiss, encontramos un hecho curioso. Una vez que obtuvieron el contrato con la discográfica Casablanca, el grupo publicó su primer larga duración en febrero de 1974. Aunque incluía buenos cortes como Strutter, Deuce, Cold Gin o Black Diamond, el disco no alcanzó un buen lugar en las listas de popularidad y se dice que solamente se vendieron 75 mil copias. Su siguiente obra, Hotter Than Hell (1974), tampoco fue el éxito que se esperaba. Con Dressed to Kill (1975) por lo menos llegaron al famoso top 40, al colocarse en la posición 32 del Billboard 200. Por su parte, el sencillo Rock and Roll All Nite alcanzó el número 68 del Billboard Hot 100, tampoco para presumir.
Por un momento, Casablanca Records pensó que Kiss había sido una mala inversión para ellos. Pero todo cambió con la cuarta producción de la banda. En un movimiento completamente arriesgado, se decidió que el siguiente álbum fuera doble y en vivo. Lo sorprendente es que Alive! (1975) llegara a la novena posición en el chart norteamericano y también se consolidara en otras partes del planeta. Con esto, Kiss obtuvo el disco de oro otorgado por la industria musical de Estados Unidos.
Los seguidores del grupo sabían que sus conciertos eran toda una experiencia musical y visual, gracias al maquillaje de los integrantes, el decorado del escenario y la teatralidad que manejaban sobre la tarima. Además, las canciones tomaban mucha más fuerza de la que se percibía en las grabaciones de estudio. Los temas se registraron durante la gira de Dressed to Kill en ciudades como Detroit, Cleveland, Davenport y Wildwood. Alive! se convirtió en el referente, en el disco que nos acercaba de alguna manera a vivir un concierto de Kiss y es considerado como uno de los mejores álbumes grabados en concierto.

Por supuesto, con el tiempo nos enteramos de que el álbum pasó por una “arregladita” en los estudios Electric Lady a cargo del productor Eddie Kramer. Las correcciones incluyeron overdubs (sobregrabaciones) en las voces e instrumentos del grupo y, sobre todo, la adición de los efectos de las explosiones, ya que estos no quedaban registrados por los micrófonos. Muchos fans y no fans se desgarraron las vestiduras por este hecho, pero siendo sinceros, la mayoría de las obras grabadas en vivo pasan por este proceso de postproducción para entregar finalmente un producto con buena calidad de audio. En una entrevista, Paul Stanley declaró acerca de Alive!: “Queríamos capturar la energía de la actuación, no necesariamente nota por nota”.
Tiempo después, el cuarteto lanzó la secuela de Alive!, Alive II (1977), y dos obras más que llevaron el afamado título del álbum en vivo del grupo. De acuerdo con datos recopilados, Kiss tiene en total 13 producciones en vivo, cada una de las cuales refleja los cambios de integrantes que tuvo la banda a lo largo de los años. A esto hay que sumar las colecciones en video de sus conciertos y las grabaciones de recitales incluidas en algunos boxsets.Y que decir de esa colección de material en vivo, registrado en seis álbumes, llamado Off The Soundboard.
A través de la tienda de su sitio oficial, Kiss ha publicado una obra más grabada en vivo: Kiss Destroys Anaheim ’76, que celebra los 50 años de ese histórico concierto ofrecido en California durante la gira de Destroyer (también conocida como Spirit of ’76). Hace unas semanas, en las redes sociales de la banda se comenzó a promover el lanzamiento del álbum. Paul Stanley lo anunció como todo un suceso histórico para el grupo.
En el sitio oficial se pueden leer las notas acerca de la grabación: “Para conmemorar el 50.º aniversario de uno de los conciertos más trascendentales en la historia de KISS —el 20 de agosto de 1976, la banda actuó ante su mayor público hasta la fecha (más de 42.000 seguidores) en el Anaheim Stadium—, Eddie Kramer ha realizado una nueva mezcla de la actuación a partir de las cintas multipista originales de aquella noche histórica. El concierto, de más de 60 minutos de duración, se presenta en un CD o vinilo acompañado de un libreto que incluye fragmentos destacados de las notas de la edición de lujo, así como fotografías inéditas e imágenes de objetos de colección”.
Kiss Destroys Anaheim ’76 es una buena muestra de los conciertos posteriores a Alive! y anteriores a Alive II —aunque para ensamblar este álbum se utilizaron partes de tres giras del grupo—. Muchos fans ya conocían este material gracias a los discos bootleg que circulaban, aunque esta versión ha quedado limpia y con un buen audio. Los 17 cortes incluidos corresponden a todo el repertorio que la banda tocaba en ese momento; la duración del recital era un poco más de una hora. En alguna entrevista, Peter Criss declaró que ese show fue uno de sus favoritos y que quedó sorprendido al ver la cantidad de personas que el grupo reunió en ese estadio. Los teloneros fueron Bob Seger, Montrose (al que perteneció Sammy Hagar) y Ted Nugent.
En la grabación se aprecia el equilibrio del setlist entre canciones nuevas —en aquel momento— y los clásicos, muchos de los cuales ya habían sido probados en el disco Alive!. Detroit Rock City abre muy bien el concierto, seguida de King of the Night Time World, dos temas nuevos; además, del disco Destroyer incluían Shout It Out Loud, Do You Love Me y God of Thunder. El éxito Beth, de Peter Criss, quedó fuera del repertorio. También tocaban Strutter, Nothing to Lose, Rock and Roll All Nite y Black Diamond, entre otros hits. Los solos de guitarra de Ace Frehley después de Cold Gin, de bajo de Gene Simmons luego de Do You Love Me y de batería de Peter Criss a continuación de God of Thunder muestran el talento que cada uno tenía con su respectivo instrumento.
Según una publicación del portal especializado en música Spin, en la que se revisa este disco y las notas que lo acompañan, se afirma que el técnico de guitarra Barry Ackom narró que “Simmons y el cantante y guitarrista Stanley quedaron atónitos al llegar al recinto tras recorrer unos 48 kilómetros (30 millas) hacia el sur, salir del vehículo y contemplar a la multitud. «Gene y Paul [que entonces tenían 26 y 24 años] se miraron y Paul dijo: “¡Guau, nunca había visto tanta gente!”.
Kiss Destroys Anaheim ’76 es una buena oportunidad de escuchar a la banda con su alineación original —Gene Simmons, Paul Stanley, Ace Frehley y Peter Criss—. Quizá no sea el disco que todo el mundo espera; además, dentro de la edición de lujo de Destroyer viene otro concierto de esa misma gira, pero en París. Sin embargo, para los seguidores y coleccionistas de Kiss resulta una buena pieza de colección de un conciero en el que Kiss pasó de ser una gran banda a todo un fenómeno imparable.











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