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Las canciones son pequeños fragmentos que en algún momento de nuestra vida marcaron momentos importantes. Cuántos de nosotros al escuchar una canción específica nos remonta a algún pasaje, a recordar que estábamos en un lugar e inmediatamente nos ubicamos en el año en que la conocimos. Con la canción Destroyer de la banda inglesa The Kinks experimento esas sensaciones, recuerdo que fue lanzada al mercado cuando iba terminando la educación secundaria y en la transición cuando ingresé al Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos  “Wilfrido Massieu”  del Instituto Politécnico Nacional. Un compañero llevó el LP que contenía la canción a la escuela en esos días y me lo prestó y con algo de remordimiento debo confesar que nunca se lo devolví.

A lo largo de los años 60, The Kinks fueron muy populares en su Reino Unido natal, pero menos conocidos en Estados Unidos, debido en parte a la prohibición del sindicato de músicos que les impidió actuar en los Estados Unidos de 1965 a 1969. La banda surgió en 1964 al norte de Londres y estaba conformada por los hermanos Ray y Dave Davies, The Kinks están reconocidos como uno de los grupos de rock más importantes e influyentes de la época. Saltaron a la fama con su tercer sencillo, You Really Got Me, compuesto por Ray se convirtió en un éxito internacional. Llegó a la cima de las listas del Reino Unido e ingresó en los Top 10 de los Estados Unidos. Entre mediados de la década de los sesenta y la de los setenta, el grupo lanzó una serie de álbumes y sencillos que gozaron de éxito comercial y de crítica. Bandas como: Van Halen, The Jam y The Pretenders realizaron diversas versiones de sus canciones, lo que contribuyó a aumentar su leyenda.

En los años 80, al ya no existir la prohibición, el grupo se centró más en Estados Unidos, lo que hizo aumentar su popularidad en el país de las barras y las estrellas. Su líder y compositor principal, Ray Davies, canalizó su experiencia estadounidense en el álbum Give The People What They Want, que se inspiró en gran medida en los medios estadounidenses, que se basaban en el sensacionalismo y el escándalo para obtener índices de audiencia. Give the People What They Want se lanzó a finales de 1981 y recibió un disco de oro y contiene la canción motivo de esta colaboración: Destroyer. Para promocionar el disco, pasaron ese año y el siguiente haciendo giras y agotaron las localidades en Australia, Japón, Inglaterra y Estados Unidos. La promoción culminó con una actuación en San Bernardino, California, ante un público estimado en 205.000 personas. En la primavera de 1983, el siguiente sencillo del álbum, Come Dancing, se convirtió en su mayor éxito desde Tired of Waiting for You.

Las opiniones de este LP se contraponen; muchos lo llaman uno de sus peores álbumes de la banda, y otros lo llaman uno de los mejores de su época 1977-1984. Yo estoy en un punto intermedio. Aunque creo que gran parte de esta música no cumple con los trabajos anteriores de Ray Davies, me encontré con la experiencia de que es un buen intento de evolucionar de la banda al semi heavy rock.

 

Para analizar a Destroyer, podemos comenzar diciendo que  es una canción de tipo psicoanálisis sobre al comportamiento a la sobre estimulación y a una avalancha de información que hacen que una persona,  a la que hace alusión en la canción, se vuelva completamente loca. Incluso hay una línea, «cámaras ocultas en todas partes«, porque siente que lo vigilan constantemente, un miedo que comparten actualmente muchos estadounidenses. La canción sigue narrando la mente de un tipo que está perdiendo la cabeza al afirmar: Hay un «hombrecito amarillo» en su cabeza, que podría estar allí debido al «rojo» (anfetamina) debajo de su cama.

La canción hace varias referencias a una canción de su material anterior Lola La primera frase, «Conocí a una chica llamada Lola y la llevé a mi casa / Me siento culpable, tengo miedo, cámaras ocultas por todas partes«, es una especie de secuela de esa canción. En la canción original, nos encontramos que Lola es un travesti en un club de Soho, pero Destroyer sigue su regreso a casa, que está teñido por la paranoia alimentada por las drogas. Ray Davies recita un himno antidrogas sobre la paranoia inducida por la velocidad, con una referencia al «rojo» (anfetamina) que le atormenta la cabeza. Todo el cóctel de su tormento conduce a una relación romántica bastante desastrosa con el clásico personaje de Lola  que había creado 11 años antes. La letra hace referencia a las anfetaminas, mientras cantan tratando de demostrar que las drogas no son glamorosas como solían serlo en el apogeo del rock de los años 60.

Las letras de Ray Davies siempre han sido directas sobre el uso indebido de drogas y alcohol, y Destroyer parecía estar en consonancia con la actitud que Davies adoptó ante estos estimulantes. Adicional a lo anterior, se debe de saber que Ray Davies sufre de una condición médica llamada trastorno bipolar, formalmente conocida como enfermedad maníaco depresiva. La creatividad de Davies a menudo se ve impulsada por sus episodios de manía e hipomanía. Su catálogo de grabaciones y novelas son representativos de sus experiencias de vida. Destroyer representa plenamente los afectos debilitantes de los cambios de humor que experimentan las personas que tienen este trastorno.

Pero su letra no fue lo único a lo que The Kinks asintieron en la canción autorreferencial. Su riff más destacado fue tomado directamente de All Day and All of the Night, uno de los primeros éxitos de la banda. Al igual que su otro clásico atronador, You Really Got Me, se basó exclusivamente en acordes de potencia. Tenía mucho sentido hacer referencia a la canción porque fue la que Davies afirmó una vez que le ayudó a encontrar su voz. Incluso algunos han dicho que plagió algunas tonadas del hit de los Doors, Hello I Love You. La estructura de la canción parece inestable pero al final atrapa al escucha por su ritmo contagioso.

 

El método anterior surgió de la presión del sello discográfico hacia The Kinks para que duplicaran sus éxitos y para asegurarse de que no se desvanecieran después de encontrar el éxito inicial. Por lo tanto, tomaron lo que ya habían fabricado y emprendieron un rápido reciclaje. Claramente, este es un método que les resulto bastante útil. El poeta Stevie Smith dijo una vez: “Un gran artista toma lo que no hizo y lo convierte en algo que sólo él puede hacer”. Cuando se trata de Destroyer, parecería que The Kinks tomaron lo que hicieron originalmente pero lo transformaron en algo nuevo.

En el momento en que se lanzó Destroyer, The Kinks pasaban mucho tiempo en los Estados Unidos tratando de recuperar parte del estrellato que se perdieron en su apogeo debido a la prohibición de actuación ahí  ya antes mencionada. Si bien fueron enormemente influyentes en el Reino Unido y una fuerza abrumadora cuando se trata de impulsar la música en una dirección más pesada en todo el mundo, la prohibición de las giras impidió el éxito comercial en el extranjero y gran parte de su influencia se sintió de segunda mano.

Así, cuando se levantó la prohibición y aparecieron los álbumes posteriores, pudieron sumergirse en el pasado como una forma de abrir nuevos fans a toda la obra de su trabajo. Formar la base de Destroyer y su comentario social a partir de dos clásicos del pasado resultó ser un movimiento inspirado en este frente. Si bien es posible que la canción en sí no haya obtenido un gran éxito o aclamación, para aquellos que tenían la suficiente curiosidad, ayudó a abrir la puerta a su catálogo anterior y pronto una especie de renacimiento de Lola estaba en marcha. Puede que no sea una secuela brillante, pero obtuvo muchos puntos de legado para la banda.

La mayoría de las bandas de rock se contentan con volver a la música que las inspiró. Pero cuando eres una banda tan prolífica como The Kinks, a veces tu propio material funciona como la inspiración perfecta. Habiendo dejado su huella en los 60´s, su sonido inspiró el garage rock, el punk y el heavy metal, y como Destroyer es prueba de ello, a menudo la propia banda.

 

El enorme sonido de la batería está en todo el álbum, y aunque probablemente esta sea la mejor canción, el resto del álbum puede ser divertido de escuchar. Tal vez si hubieran continuado más en la línea del rock pesado hubieran trascendido al nivel de leyenda. Escucharlos puede ser como mirar una revista de Playboy, donde tienes que usar tu imaginación para completar lo que no obtienes del producto.

Los dos singles lanzados desde el álbum mostraban los dos lados de la banda en ese momento: Destroyer es el hard rocker cuyas raíces se remontan descaradamente a All Day y All of the Night, con una variación de la guitarra clásica de 1965. Better Things muestra más el lado pop de Kinks, con vínculos distintos a los cortes más melódicos de Davies. Ninguno de los dos hizo el Top 100 de Billboard, pero Destroyer fue uno de los favoritos de la radio FM.

Give the People what they want mantuvo a los Kinks en terreno firme y fue un segundo aire en su carrera. En cierto modo, es el álbum más definitivo de la banda de la época de los 80´s. Se vendió bien y estableció su regreso que estaba a la vuelta de la esquina y con Come Dancing se convirtió en uno de sus mayores éxitos en los Estados Unidos.

Por último y regresando a la anécdota con la que comencé esta colaboración sobre el LP prestado, este pasó por múltiples compañeros y por aras del destino fui yo el último al que me toco ser el portador de este acetato. Aún me esfuerzo por recordar la causa por la que olvidé regresarlo. No sé si sirva de algo o de consuelo para mi amigo de aquellos años, pues lo tengo bien conservado y cuidado dentro de mi colección. Gracias por su aporte (me veré algo cínico). Y en cuanto a The Kinks, en la década de 1990, intérpretes de britpop como Blur y Oasis mencionaron que la banda les había ejercido una gran influencia. The Kinks se disolvió en 1996 debido a los fracasos comerciales de sus últimos álbums y las tensiones creativas entre los hermanos Davies.

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