“Del amanecer de los tiempos venimos. Nos hemos movido silenciosamente a través de los siglos, viviendo muchas vidas secretas hasta completar el número de los elegidos esperando la hora del combate final. La hora ha llegado: sólo puede quedar uno…” Del film Highlander.
A pesar de su modesto éxito en su estreno a principios de 1986, la película Highlander se ha convertido en un clásico de culto y ahora se considera una de los filmes de acción y ciencia ficción más influyentes y aclamadas de la década de los 80. Dirigida por Russell Mulcahy, la película está protagonizada por Christopher Lambert como Connor MacLeod, un personaje nacido en Escocia en el año 1518, quien gradualmente descubre que es un “inmortal“, uno de los muchos hombres destinados a luchar entre sí a través del tiempo, y que solo pueden ser asesinados por decapitación completa. Cuando un inmortal decapita a otro, el sobreviviente recibe una transferencia de poder llamada “aceleración” y, finalmente, después de que todos los inmortales hayan luchado hasta que solo quede uno con vida, el último superviviente recibirá “el premio” de un inmenso conocimiento sobre la naturaleza del universo.
Tras recibir entrenamiento y educación del noble español Ramírez (Sean Connery), un inmortal como él, MacLeod se abre paso gradualmente hasta la Nueva York de los años 80, donde vive bajo la falsa identidad de un anticuario llamado Russell Nash. Sin embargo, una serie de decapitaciones en la ciudad pone a MacLeod en contacto con la detective de la policía de Nueva York Brenda Wyatt (Roxanne Hart) y, lo peor de todo, con el malvado inmortal Kurgan (Clancy Brown), quien no se detendrá ante nada para reclamar el Premio.
La banda sonora de Highlander fue escrita por el prometedor compositor angloamericano Michael Kamen, cuya incipiente carrera seguía en ascenso tras componer bandas sonoras para películas como The Dead Zone y Brazil, y la serie de televisión británica Edge of Darkness. A instancias del productor Peter Davis, Kamen colaboró estrechamente con Brian May, de la banda de rock Queen, en la creación de la banda sonora; Kamen compuso la mayor parte del material orquestal, mientras que la banda compuso varias canciones adicionales para la banda sonora de la película, incluyendo A Kind of Magic, One Year of Love, Don´t Lose Your Head y Princes Of The Universe entre otras.
En el año de 1985 y después del gran concierto de Live Aid, Queen se sentía nuevamente motivado para crear música. La propuesta de contribuir en la película Highlander que se empezaba a filmar les cayó como anillo al dedo y se sintieron cobijados por Kamen para no volver a caer en el bache que para muchos significó su primer soundtrack que fue Flash Gordon del año 1980. Además de los temas antes mencionados, Queen recicló la rockera Hammer To Fall del álbum The Works y se mostraron audaces al grabar una versión muy sui generis del tema New York, New York.
Desafortunadamente, el pobre rendimiento de taquilla de la película provocó la cancelación del álbum de la banda sonora. Las canciones de Queen acabaron siendo publicadas en su álbum de 1986, A Kind of Magic, que aunque alcanzó el puesto número tres en el Reino Unido, fue una decepción en Estados Unidos. La gran mayoría de la banda sonora de Kamen permanece inédita hasta la fecha; la única publicación legítima de la banda sonora de Highlander es a través del álbum de 1995 Highlander: The Original Scores, publicado por el sello alemán Edel, que incluye cinco temas de la banda sonora de Kamen junto con selecciones de la banda sonora de Stewart Copeland para Highlander II: The Quickening y la banda sonora de J. Peter Robinson para Highlander: The Final Dimension.
A pesar de esto, Highlander aún ofrece mucho que resaltar como el resurgimiento final de Queen antes de que Freddie Mercury se enterara de sufrir la enfermedad que lo llevó a su final. Hay pasajes que conjuntaron el score instrumental con la música de la banda; la interpretación del tema de amor de Brian May en “Rachel’s Surprise/Who Wants To Live Forever” es sencillamente magnífica, envolvente y sentimental, interpretada por un conjunto de cuerdas con un fuerte trémolo. Precisamente el tema Who wants To Live Forever, (¿Quién quiere vivir para siempre?) es una reflexión profunda sobre la naturaleza efímera de la vida y el amor. Escrita por el guitarrista Brian May, el guitarrista recuerda: “Esa fue nuestra primera experiencia con ‘Highlander’. No había leído el guión, no creo que ninguno de nosotros lo hubiera hecho. Me emocionó… Abrió una puerta dentro de mí. Estaba lidiando con muchas tragedias en mi vida: la muerte de mi padre y la muerte de mi matrimonio, entre otras cosas. Pude, inmediatamente, escuchar ‘Who Wants To Live Forever’ en mi cabeza, y estaba casi completa en el trayecto en coche hasta mi casa. Recuerdo que se la canté a mi mánager mientras me llevaba y se quedó sorprendido. Me dijo: ‘¿De dónde ha venido esto?’ y yo le contesté: ‘Ni siquiera lo sé’”.
El tema se grabó junto a la Orquesta Filarmónica de Londres, con arreglos compuestos por Brian May y el mismo encargado de la música de la película, Michael Kamen. En la película, Freddie Mercury cantaba toda la canción, aunque en la versión del disco, Brian May también cantaba varias frases, incluyendo el primer estribillo. La canción se convirtió en un elemento emotivo en la escena en la que Connor MacLeod veía cómo su mujer envejecía hasta morir mientras él, inmortal, seguía siendo joven y la línea principal de la canción hacía referencia a lo que sentía el protagonista, “who wants to live forever, when love must die”, que traducido quiere decir “quién quiere vivir por siempre, cuando el amor muere”. Harto y profundo sentimiento que emanaba de la letra de esta canción. En mi opinión personal, es la obra maestra musical de Brian.
Otra canción de la contribución de Queen al film y que tal vez una de las que no llamó la atención en este soundtrack es la balada llamada One Year of Love escrita por John Deacon. Es el tipo de balada elegante y llena de humo que Sade hizo tan bien en ese momento (saxofón cortesía de músico que tocó en Careless Whisper). En lo personal me encantó por su suavidad, su hermosa melodía, sus coros, el sonido relajante del sax y la interpretación de Freddie cargada de mucho sentimiento. En ese momento, como no había visto todavía el film Highlander, ignoraba que el tema aparecía en la película y cuando la vi meses después me gustó el contexto en el cual se escucha durante una escena cuando el protagonista está ingresando en un bar y su letra guarda proporción con lo que Connor MacLeod tiene que padecer ante el hecho de ser inmortal y sufrir cada vez que ve morir a alguien a quien amó, sobre todo en esa línea que dice “one year of love, is better than a lifetime alone”, que traducido quiere decir “un año de amor es mejor que toda una vida solo”. Mucho sentimiento que emana de la letra de esta canción. De letra romántica, apasionada, a ratos nostálgicos y desgarradores, produce una sensación de recuerdo al ser amado o perdido.
El frenético Gimme The Prize de Brian estalla con un solo de Brian May en cascada, alcanza un crescendo y suena un fragmento del audio de la película; un reportero comenta sobre uno de los muchos cuerpos decapitados de la película: “Una cabeza, que en este momento, no tiene nombre“. Kurgen, interpretado por Clancy Brown, responde con “¡Yo sé su nombre!“. ” y Freddie inicia cantando frenéticamente “¡Aquí estoy!, soy el amo de tu destino” (un crítico de la época lo comparó con Alice Cooper en este aspecto).
Llegamos a la última canción del álbum: Princes of the Universe. Es el único crédito de Freddie como compositor en solitario (casi difícil de creer, considerando que compuso la mayoría de los primeros álbumes de Queen casi él solo). La canción cobra una fuerza increíble. Es probablemente la versión más cercana a una versión heavy metal de Queen que hayamos visto. El sencillo de Princes of the Universe se lanzó en Estados Unidos y el videoclip mostraba a la estrella de Highlander, Christopher Lambert, cruzando espadas y un soporte de micrófono recortado con Freddie.
Con la contribución de Queen de muchas canciones a la película se produjo una especie de retorno a los elementos temáticos de los primeros álbumes de la banda, sin las letras peculiares y excéntricas sobre ogros, titanes y hadas. Este era Queen creando un álbum conceptual al estilo de los 80, con sintetizadores y el tema de la inmortalidad de Highlander, que se integraba con la trágica realidad que estaba a punto de envolver a Freddie y la banda. La estrella de Highlander, Christopher Lambert, explica cómo creció la participación de Queen: “El estreno de Highlander fue un momento muy emocionante para mí. También fue muy interesante que Queen solo iba a grabar una canción: los créditos iniciales, Princes Of The Universe, ese era el acuerdo. Así que se sentaron para una proyección privada en un cine y Freddie Mercury, al salir, dijo emocionado: “¡Voy a grabar el álbum completo! ¡Esta película es genial!”. Escribieron las canciones en cuatro semanas, entraron al estudio y fue uno de los álbumes más vendidos de su carrera. Así que, ¿sabes?, es extraño, es como si nadie hubiera pensado que Highlander, cuarenta años después, seguiría siendo una película de culto, música incluida. Sobre Freddie… hay muchos buenos cantantes, pero para ser realmente grande no basta con cantar bien. Hay que hacerlo con el corazón, y él era el mejor en eso”.
Aunque era difícil imaginarlo durante el resurgimiento de Queen tras el Live Aid, A Kind of Magic marcaría el fin de una era para ellos en muchos sentidos. Sería el último álbum antes del diagnóstico de VIH de Freddie en abril de 1987. La gira Magic sería la última de Freddie con la banda. También fue la última vez que trabajaron con el productor alemán Reinhold Mack. Mack trabajó por primera vez con Queen en el álbum The Game en 1979 en los estudios Musicland de Múnich. Había producido algunos de los mayores éxitos de Queen, como Crazy Little Thing Called Love, Another One Bites The Dust, Under Pressure, Radio Ga Ga, I Want To Break Free y One Vision. Brian May dijo que Mack había sido “todo un hallazgo” para la banda. Fue responsable de un sonido Queen diferente y depurado, la antítesis del sonido elaborado y complejo del anterior productor de Queen, Roy Thomas Baker. Con Baker, Queen tocó cada tema en el estudio hasta que la toma estuvo perfecta. Mack dijo que no tenían que hacerlo y que podía añadir fragmentos de diferentes tomas. Esto sorprendió a la banda y les ahorró mucho tiempo. A Kind of Magic también sería la última vez que Queen haría varias canciones para una película.
.A lo largo de los años, han surgido varias copias pirata de la partitura en el mercado secundario, la mejor de las cuales combina las cinco pistas del álbum de Edel con cinco pistas adicionales, una versión instrumental de A Kind of Magic, tres canciones de Queen y una versión re orquestada de There Can Be Only One, extraída del álbum recopilatorio de 1998, Michael Kamen’s Opus. Si bien no suelo aprobar las copias pirata, sí recomiendo encontrar una copia si se puede, al menos hasta que se publique una versión oficial. Hay algunas variaciones magníficamente conmovedoras como Heather’s Death, que destaca una encantadora interacción entre el arpa y las cuerdas, y una variación de guitarra eléctrica sorprendentemente efectiva del tema de Who Wants to Live Forever.
Considerando el éxito de culto de Highlander, con sus numerosas secuelas y su inconmensurablemente longevo spin-off televisivo protagonizado por Adrian Paul, es una verdadera lástima que la banda sonora de Michael Kamen no sea más conocida. Ojalá algún día lo podamos ver editado y lanzado junto a las canciones de Queen y si eso sucede, recomiendo sin dudarlo su compra.












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